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  • MARIÁNGEL PAOLINI

09/09/2018 12:00 am

El regreso a la dinámica escolar es sin duda alguna, el momento más esperado de las vacaciones, paradójicamente los chicos sueñan con este día de encuentro con sus rutinas, sus amigos y sus maestros.

La alimentación es sin lugar a dudas, clave para el rendimiento escolar de nuestros chicos y la lonchera es la mejor excusa para que como adultos aprendamos que la capacidad de aprendizaje, la concentración, la memoria, el rendimiento mental y los estados de ánimo guarda una estrecha relación con los nutrientes disponibles a través de los alimentos. Así que no es la cantidad, sino la calidad de lo que colocamos en la lonchera lo que realmente importa.

Entiendo perfectamente que lo que aprendimos por experiencia a llevar en la lonchera, dista mucho de esta realidad, así que estamos en un momento histórico en el que necesitamos aprender a utilizar de la mejor manera posible, los recursos que hoy día están disponibles. También entiendo que el día a día es complejo y la realidad muchas veces “nos arropa”, es por ello que la planificación será nuestro mejor aliado, para no quedar en blanco y perder las perspectivas a medida que avanza el año escolar.

Lo primero que debe tener en cuenta es que los chicos deben romper el ayuno al menos 30 minutos después de despertar y aún cuando sea de madrugada, esta regla debe cumplirse a cabalidad o el cuerpo responderá como si estuviese en estado de emergencia. Esto nos invita a la segunda premisa: todos los chicos deben estar desayunados al inicio de la actividad académica. De no ser así, tendremos niños distraídos, irritables y sin ningún animo de atender las demandas de la clase.

Lo ideal para un desayuno es que pueda incluir una fuente de carbohidratos como una arepa, bollito, pan, torticas de arroz, buñuelos de yuca o de plátano. Esto le brindará energía de rápida absorción, para que el cerebro pueda operar de manera eficiente. De igual manera, debe incorporar una fuente de proteínas: carne o pollo, derivados lácteos como el queso y el yogurt, huevos y/o granos que le aporte los aminoácidos necesarios para generar un estado de ánimo apropiado con las labores académicas, ademas de afinar su concentración. Finalmente incluye fuentes de minerales y vitaminas, como frutas y vegetales en la preparación. Los necesita en cantidades pequeñas, pero son imprescindibles.

Con esto en mente, es preciso indagar la hora del receso, pues generalmente coincide con la necesidad de comer nuevamente (unas 2 o 3 horas después de desayunar) y atendiendo la edad y el tipo de actividades que realice en este espacio de descanso, es importante elegir alimentos que aporten energía de rápida absorción como los contenidos en una porción de frutas más alimentos que contengan aminoácidos como una porción de yogurt o frutos secos. Evite los jugos empacados y los productos ultra-procesados pues estos sólo contienen azúcar, que como nos indican las evidencias científicas no son un aporte necesario, por el contrario debe ser evitado desde edad temprana. Dé preferencia a productos hechos en casa, que resultan más nutritivos y menos costosos. 

Que este nuevo año escolar sea propicio para mejorar los hábitos de alimentación y ser el mejor modelo para nuestros pequeños. Todo el movimiento que hagas hoy, tendrá frutos mañana.


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