COCTELERÍA

Gin & tonic: un brebaje boticario

El famoso trago es la derivación de un fármaco usado antiguamente contra la malaria o el paludismo.

MIÉRCOLES 12 DE JUNIO DE 2013

Ver también

El gin tonic se ha convertido en el rey de la sobremesa y, sobre todo, el rey de la noche: ha barrido del mapa a los demás combinados, incluyendo al que parecía más sagrado, el cuba libre.

Curioso. Al fin y al cabo, el gin tonic no deja de ser un producto más que nada boticario. En las farmacias (lo sé por experiencia: crecí en una) se ha dominado siempre el arte de la mezclas. Cuando se elaboraban en la rebotica fórmulas magistrales, si se trataba de jarabes se intentaba que su sabor fuera, a poder ser, agradable o, por lo menos soportable.

Y solía conseguirse, usando multitud de ingredientes, entre ellos vinos de Jerez o de Málaga.

Pues el gin tonic, en el fondo, es la derivación de un fármaco usado contra la malaria o paludismo. Durante muchos años, el único remedio conocido era la corteza del árbol de la quina, concretamente uno de sus componentes: la quinina. Ese árbol, americano de origen, fue llevado por los ingleses y holandeses a sus colonias asiáticas.

Un día, a la empresa fundada por el suizo J.J. Schweppe se le ocurrió añadir quinina a su agua carbonatada. Nacía así el agua tónica, que los ingleses de la India, en tiempos coloniales, tomaban como prevención del paludismo.

Sucedía que la quinina es una cosa muy amarga (es uno de los ingredientes básicos de la amarguísima angostura, que se usa gota a gota en coctelería), así que había que neutralizar ese amargor.

¿Cómo? Pues echando mano de la bebida nacional inglesa: la ginebra. El gin, digamos, para distinguirlo de la versión holandesa. Así que empezaron a combinar agua tónica y ginebra... y hasta hoy. La verdad es que ahora el agua tónica apenas contiene trazas de quinina, y es muchísimo menos amarga; pero a ver quién le quita a estas alturas la ginebra.

De modo que proliferan las marcas de ginebra, y hasta las de agua tónica. Los aficionados exigen una u otra, y aromatizan su copa con una gran variedad de sustancias, desde la clásica corteza de limón a las rodajas de pepino (cohombro). A veces, más que una copa, el gin tonic parece una ensalada o una macedonia de frutas.

Hoy se tiende a rebajar mucho la cantidad de gin que se pone. Mucho hielo (cuanto más hielo, más tarde en aguarse), agua tónica y apenas un golpe de una ginebra de calidad, lo justo para "cortar" la tónica. Menos alcohol, en una palabra. Mejor.

Pero el hecho es que, de momento (estas cosas van por ciclos), el gin tonic se ha hecho con el trono de las bebidas largas, de los tragos nocturnos. Una buena manera, en todo caso, de tragar quina.


Caius Apicius /EFE


Relacionado con: gin tonic, quinina, agua tónica

Participa (envíanos tu comentario).

 

VÍA RÁPIDA A:  
ESPACIO PUBLICITARIO

AHORA EN ESTAMPAS

Cómo convertir el estampado en tu mejor aliado

Teñir los textiles con estampados de flores, (...)

ENTRETENIMIENTO El "fenómeno" Hamilton

Lin-Manuel Miranda ya no puede caminar por Nueva (...)


 

BELLEZA Y MODA Ojos más grandes con maquillaje

Quienes poseen ojos pequeños tienen un gran (...)

SOY MARATONISTA 5 tips para mantenerte corriendo en vacaciones

En algún momento del año es usual que salgamos de (...)


 

GASTRONOMÍA Los reyes de la fiesta

Cuando se conoce el proceso de elaboración del (...)



ESPACIO PUBLICITARIO
BLOGS
Pura pantalla, Pablo Blanco

Yo antes de ti: Un drama con sonrisas

Al salir de Te amaré eternamente (cinta que me decepcionó eternamente, a pesar (...)

Ser Espiritual, TERESA LEÓN

Parejas, la rabia no es la enemiga

En las consultas es común oír  frases como: "Con mi pareja no puedo hablar, (...)

Rescatar los valores a pesar de la crisis

Una de las características  que encontramos más frecuentemente en las personas (...)




 
Cerrar
Expandir