Piña en todas sus versiones

por CARMEN ISABEL MARACARA  |  DOMINGO 24 DE MARZO DE 2013
Cuando se observa con su orgulloso penacho y su cuerpo hiriente, se puede entender por qué los primeros europeos en pisar tierras americanas se sorprendieron al toparse con la piña, a las que describieron en las crónicas de viajeros. La sorpresa seguro se convirtió en placer culinario cuando la degustaron, para lo que debieron vencer su invencible traje espinoso.

Hoy hay que redescubrir la piña y no dejarse amedrentar por sus garras espinosas, pues resulta exquisita tanto en platos dulces como salados, a los que aporta jugosidad, frescura y toque cítrico. Claro está que la versión enlatada es más fácil de incorporar, pero la fruta fresca es un regalo en vitaminas, sabor y delicioso jugo, de la que se puede emplear casi todo, pues hasta la cobertura es un recipiente especial para colocar ensaladas, preparar la tradicional chicha andina o el carato, dos bebidas de vieja raigambre nacional.

Del mercado a la casa
Este bromelia, además de su gran valor como recurso en la cocina, le ayudará a digerir comidas pesadas, por sus valiosas enzimas, que también contribuyen a la depuración del organismo y disminuyen hinchazones, por el papel antiinflamatorio de las mismas.

La piña tropical -también existe una pequeña llamada "baby"-, puede pesar hasta dos kilos y se puede aumentar su dulzor, antes de preparar los platos, si se le deja varias horas volcada hacia abajo, es decir, invirtiendo su posición: zona del penacho abajo y base hacia arriba.

Para saber si está madura, verifique que el color de la cáscara, en la base de la misma, esté más amarillo que verde; igualmente, las puntas de las brácteas cambian del color verde al anaranjado.  Tenga en cuenta que las piñas son frutas no climatéricas, según se indica en el portal www.consumer.es, "por lo que se deben cosechar cuando estén listas para consumirse, ya que no maduran después de su recolección".  Pero tampoco pueden comprarse demasiado maduras, por lo que si la cáscara se hunde bajo la presión del dedo, ya no la adquiera.

Manténgalas en lugar fresco, pero no las refrigere, salvo que las pele y congele.

En los fogones
Esta fruta se puede comer cruda, hervida, asada, horneada, frita; en zumos, picada en trozos pequeños o en rodajas. Combina bien, en versión almibarada, con tartas, muffins o ponqués, macedonias de frutas, panes dulces. Su zumo puede ser incorporado a flanes, tortas, pudines o tomarse fresco para conjurar el calor tropical, aunque también se añade a cocteles con alcohol, como la conocida Piña Colada.

También su zumo, junto a su pulpa picada en trozos pequeños, puede ser la base de una salsa cítrica o agridulce apta para carnes de aves. Cruda funciona bien en ensaladas con lechugas, berros o canónigos, aunque existen propuestas con pasta -acompañada también por granos de maíz, dados de queso y jamón y trocitos de manzana o tomate-, platos de verduras exóticos e incluso lasañas con espinacas.

Casa bien con el pollo, ya sea en ensaladas con esta proteína sancochada y troceada o en guisos ligeros que resaltarán por su sabor cítrico y a la vez dulce. Igualmente, si tiene invitados, unas brochetas de camarones y piña, marinadas con zumo de naranja, vinagre de vino, un toque de mostaza y azúcar moreno, serán una delicia tropical. Los palitos de cangrejo también combinan con esta fruta.

Otra opción fácil como entrada, son unos rollitos con jamón de pavo y queso rebanado, para lo que necesitará, además de estos dos ingredientes, manzana, lechuga y un puñado de nueces, según los comensales. Corte la manzana y la piña en tiras delgadas, y la lechuga en juliana.  Coloque una loncha de jamón, sobre ella otra de queso y en el centro las tiras de manzana, piña y algunas nueces troceadas. Puede aliñar con un toque de mayonesa, salsa rosada, alioli y luego enrollar y servir.

Si gusta de postres rápidos, prepare un pudín con una lata de piña en su jugo, una lata de leche condensada, 150 gramos de plantillas, 50 gramos de mantequilla, tres huevos y un limón. Licúe la piña con la leche condensada, tres yemas de huevo, mantequilla ablandada y un chorrito de limón. Agregue, poco a poco, las plantillas desmenuzadas, mezcle y añada las claras montadas a punto de nieve. Coloque en un molde previamente caramelizado y  cueza en el horno, a baño de maría, a fuego medio, durante unos 40-45 minutos.

Así que atrévase a dar un toque tropical a sus platos, con esta sana y deliciosa fruta, que encanta a adultos y niños.

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