Fresas, corona de postres

Rojas, firmes y crujientes son deliciosas y se integran en multitud de recetas dulces, sean helados, tartas o mermeladas.... Cualquier forma es buena para disfrutarlas.

por BEATRIZ GARCÍA CARDONA  |  MIÉRCOLES 21 DE NOVIEMBRE DE 2012
Una de las frutas más apreciadas ya desde la antigüedad es la fresa, pequeña delicia que destaca por su intenso sabor y sus excelentes propiedades en la cocina. Es una planta que pertenece a la familia de las Rosáceas (con más de 2000 especies distribuidas por las regiones templadas de todo el mundo) y al género Fragaria.

Nace de un modo silvestre, en los bosques europeos y americanos. Según los expertos, no será sino a partir del siglo XIV cuando se conocen los primeros cultivos, aunque probablemente se desarrollaran mucho antes. Eran muy apreciadas por la familia real francesa y su cultivo y consumo pronto se extendió por otros lugares de Europa, sobre todo en Inglaterra.

A finales del siglo XIX se obtuvieron nuevos ejemplares procedentes de cruces entre fresas europeas y americanas. De ahí que a la hora de hablar de variedades, se suele considerar que existen tres tipos: las del bosque -las más caras y difíciles de encontrar-, las cultivadas y los fresones.

Frágiles y muy perfumadas
Para escoger las mejores fresas, hay que prestarle atención a su perfume, que debe ser intenso. Las de mayor tamaño parecen irresistibles, pero casi nunca son las más sabrosas.

Si se pretende realizar una buena elección conviene fijarse en las que tienen un aspecto brillante, sin zonas mates ni restos de moho, y un tono rojo intenso y homogéneo. Aunque el color no es necesariamente un buen indicador de la calidad de la fruta, en principio las zonas blanquecinas o verdosas indican que su maduración no es la óptima y que resultará ácida.

Son muy delicadas, por lo que han de consumirse en poco tiempo para evitar su deterioro. Se conservan mejor si se guardan en la nevera o en un lugar fresco, oscuro y ventilado, lo más esparcidas posible en una fuente o plato llano. En estas condiciones se pueden mantener hasta por cinco días, si no están muy maduras.

Para limpiarlas, conviene esperar el momento previo a servirlas. Si se hace antes de tiempo, se acelera su deterioro. Es preferible lavarlas en un colador bajo un chorro de agua fría que dejarlas en remojo, ya que pierden gran parte de su perfume y sabor.

Eso sí, por ser una fruta que no se pela es imprescindible lavarlas a conciencia para eliminar cualquier posible residuo de sustancias químicas nocivas

Estrella en dulces sencillos o sofisticados
La fresa da un toque especial de color y frescura a cualquier postre. En brochetas, intercaladas con manzana y mango, o regadas con salsa de coco son una dulce tentación. También son muy sabrosas sumergidas en leche, arroz o avena para lograr batidos refrescantes en desayunos y meriendas. En copas con yogur, o en helados, hace las delicias de todos. Y en suaves gelatinas, van de la mano con la piña y la cereza.

En dulces más refinados se encuentran en la elaboración de la exquisita mousse de fresa, en las tartaletas tipo petits fours o, en la cocina afrodisíaca, acompañada de chocolate con especias. No se puede dejar de lado el soufflé de fresas, cuya imagen recién salido del horno, es una de las representaciones culinarias más recurrentes; la receta, que gozó de gran reputación en la gran cocina francesa de corte clásico, sigue formando parte hoy en día del recetario festivo de muchos fogones familiares.

Ni que decir de uno de los postres más fáciles de elaborar y saboreado en muchos continentes, las fresas cubiertas con chocolate, perfecta combinación. Tan sencillo que se puede preparar en sólo 20 minutos: sólo se requiere chocolate semiamargo, picado y fresas con todo y tallo. Derretir el chocolate en el horno de microondas o a baño María. Tomar las fresas y sumergirlas, una por una, dentro del chocolate derretido, de forma que se cubra tres cuartas partes de la fruta. Colocarlas sobre una rejilla de alambre y refrigerar hasta que el dulce se haya endurecido.

Esta fruta también es muy apreciada para disponer en los clásicos pasteles con masa quebrada y en hojaldres. Pero, además, su apariencia tentadora y sofisticada les proporciona un toque sensual y creativo a platos innovadores.

Las fresas con crema son un platillo muy estimado en muchas partes del mundo, incluyendo Venezuela. Puede servirse como merienda o como cierre de cualquier comida, además es sencillo, delicioso y nutritivo. Para una porción solo se precisan seis fresas troceadas, tres cucharadas de crema y dos de leche condensada. Se mezclan los ingredientes y se sirve en una copa, adornada con un poco de crema, un toque de canela y de corona una reluciente fresa.

La receta de las fresas Romanov (llamada así por la familia real rusa) consiste simplemente en cortar las frutas en cuartos, macerarlas con jugo de naranja, licor de esta fruta (opcional), vodka y unas cucharadas de azúcar, para dejarlas enfriar en la nevera, por lo menos una hora, y servirlas en copas, decoradas con crema batida.

Como se aprecia, esta fruta se puede comer de mil maneras, todas ellas igual de deliciosas.

Conexiones
www.solodulces.com
www.afuegolento.com
frutas.consumer.es



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