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Cuando Woody Allen no es tan gracioso

por PABLO BLANCO | imagen: CORTESÍA | MARTES 26 DE JULIO DE 2016
Si alguien te acostumbra a su buen sentido del humor, no le perdonas que haga un mal chiste. En el mundo del entretenimiento aplica para actores, cantantes y directores. Una buena racha de películas, canciones o actuaciones se "empaña" con un proyecto no tan bueno, prescindible. Me ha pasado con Woody Allen, de quien me fascina casi toda su filmografía.

En 2012, Robert B. Weide estrenó el filme Woody Allen: A Documentary, en el que Woody habla de su necesidad de producir filmes para mantenerse vivo. Una costumbre que le ha llevado a hacer una o dos películas por año (incluso, hoy en día, a sus casi 81). Como es lógico, no todas las historias le salen bien. Probablemente, no le importa tanto; más de una vez ha comentado sorprenderse cuando uno de sus filmes es bien recibido: "¡A la gente le ha gustado!", expresó con asombro (seguramente cargado de ironía) dado el éxito de Match Point.

Sin duda, a un tipo que se gana el Oscar y no va a recibirlo "porque ese día va a tocar el clarinete con sus amigos" (ocurrió en 1978 con su celebrada Annie Hall), poco debe interesarle lo que opine la crítica. No obstante, la crítica siempre está expectante a sus proyectos y los aplaude o abuchea, según el caso. En estas líneas me concentro en las que me han parecido dos de sus más divertidas y una reciente que me aburrió: Un hombre irracional, que acaba de estrenarse en el Festival de Cine Independiente de Estados Unidos.

Ensayo sobre una ceguera
Repito: si algo le aplaudo a Allen es su sentido del humor, a veces brillante, a veces muy tonto, pero, para mí, casi siempre hilarante. Dos de sus películas que, por más que las vea una y otra vez, siempre me hacen reír en las mismas escenas son Hollywood Ending y Scoop.En la primera, un director de cine queda completamente ciego por un lapso considerable y debe simular que ve perfectamente para no detener el rodaje, lo cual es interpretado por el equipo técnico, los actores y la prensa como que él es un "artista etéreo, al que no le gusta hacer contacto visual con el elenco" y toda esa clase de estigmas, en ocasiones ridículos, alrededor de los autores, que terminan siendo graciosos. Y hasta el final, como lo dice el título, es feliz, pero partiendo de un chiste.

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VÍA RÁPIDA A:  

Pablo Blanco

Dice Pedro Almodóvar que todo realizador tiene la licencia de “robar” de otro lo que le sirva para su obra. Partiendo de ello, le robo la palabra a Woody Allen cuando dice -en relación al Oscar- que no puede existir “la mejor película”,  cuando cada quien debe tener su favorita.  

Soy comunicador social egresado de la Universidad Central de Venezuela y parte de mi gusto por el cine lo encuentro en escribir sobre películas. En Estampas y El Universal he encontrado el espacio idóneo para hacerlo. Con este blog –Pura Pantalla- mi idea es comentar filmes valiéndome de lo que considero “lo mejor”, basado en referencias que me han dado algunos académicos, pero también apelando a mi propio gusto cinematográfico, que me atrevo a compartir con ustedes.

En Twitter e Instagram mi cuenta es @pabloblanco3

 
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