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Cuando el amor llega así (por mensajitos)

por PABLO BLANCO | imagen: CORTESÍA | MARTES 12 DE JULIO DE 2016
Si hago el ejercicio al azar de pensar en historias de amor que me hayan cautivado en el cine la primera que me viene a la mente es Revolutionary Road, el reencuentro de Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, tras la aventura "titánica" de James Cameron, dirigidos esta vez por Sam Mendes, quien, en el mejor estilo de su Belleza Americana, desmitifica el "fueron felices para siempre" un contundente final infeliz.

Infeliz es también el final de Annie Hall (1977), de Woody Allen, otra en mi lista de "románticas" predilectas. Allen  inventa dentro de la misma historia ese "fueron felices para siempre", pero su temperamento le obliga a explicarle al público –dentro de la misma cinta- que ese no es el verdadero final de la historia, sino el que a él le hubiera gustado. Allen y Keaton dan vida a Alvy Singer, un comediante reconocido, y a Annie, aspirante a cantante de jazz, quienes, desde el primer flirteo cometen una torpeza tras otra, asunto que termina por ser romántico si se le toma con humor, según se refleja en el filme. Con sus imperfecciones, Annie y Alvy se quieren, se insultan y se hastían el uno del otro, sin dejar por ello de estar en un contacto del que terminan dependiendo. "Amor es una palabra muy débil para expresarte lo que siento", le suelta Alvy a Annie caminando por Nueva York, el otro amor en cuestión. De amor es lo que voy a hablarles en estas líneas, pero del virtual.

Jeremy Irons de lejitos
Siempre me ha resultado más fácil hacer una lista de mis actrices internacionales predilectas: Gloria Pires, de Brasil, Isabelle Huppert, de Francia, Victoria Abril y el "combo" Almodóvar de España, Cecilia Roth de Argentina y, en Hollywood, Meryl Streep, Nicole Kidman (antes y después del botox), Halle Berry y Charlize Theron. En cuanto a los caballeros, la lista se reduce, pero va, sin duda, de primero,el británico Jeremy Irons.

Me bastó verlo –hace siglos- en Damage, de Louis Malle, para quedarme atrapado con su interpretación de hombre maduro perturbado por enredarse con la novia de su propio hijo,  o en M.Butterfly, de David Cronenberg, como el diplomático obsesivamente enamorado de una cantante lírica que no es lo que parece... Más recientemente, Irons me gustó hasta en la infame Batman versus Superman, como Alfred, el mayordomo de Bruno Díaz.

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VÍA RÁPIDA A:  

Pablo Blanco

Dice Pedro Almodóvar que todo realizador tiene la licencia de “robar” de otro lo que le sirva para su obra. Partiendo de ello, le robo la palabra a Woody Allen cuando dice -en relación al Oscar- que no puede existir “la mejor película”,  cuando cada quien debe tener su favorita.  

Soy comunicador social egresado de la Universidad Central de Venezuela y parte de mi gusto por el cine lo encuentro en escribir sobre películas. En Estampas y El Universal he encontrado el espacio idóneo para hacerlo. Con este blog –Pura Pantalla- mi idea es comentar filmes valiéndome de lo que considero “lo mejor”, basado en referencias que me han dado algunos académicos, pero también apelando a mi propio gusto cinematográfico, que me atrevo a compartir con ustedes.

En Twitter e Instagram mi cuenta es @pabloblanco3

 
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