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¿Asusta El libro de la selva?

por PABLO BLANCO | imagen: CORTESÍA | MARTES 10 DE MAYO DE 2016
Lo primero que leí sobre la versión 2016 de El libro de la selva fue que en India la prohibieron para niños menores de 12 años, porque "da miedo". Ante esta medida, tomada por la Junta Central de Certificación de Películas de ese país, artistas de Bollywod (el Hollywood de India)  calificaron esta censura de "ridícula y absurda", haciendo chistes irónicos en las redes sociales donde alegan que "seguramente es por su alto contenido sexual", asunto impensable para un clásico de Disney, por más moderno que sea el remake (aunque la idea no es mala).

Busca lo más vital
El actor John Favreau se puso detrás de la cámara para dirigir esta historia que cuenta lo mismo que el dibujo animado de 1967, basado en los escritos del laureado autor británico Rudyard Kipling: Mowgli es un "cachorro de hombre" abandonado en la selva, a quien la pantera Bagheera rescata y entrega a la manada de lobos comandada por Raksha y Akela. Su vida es "normal" hasta que Shere Khan, el tigre de Bengala advierte su presencia y lo amenaza de muerte porque "el humano es el enemigo". En su huida, Mowgli conoce al simpático y perezoso Baloo, el oso con el que hace amistad y canta la canción cuyo estribillo reza: "busca lo más vital", que inmortalizó la cinta en la mente de muchas generaciones durante casi 50 años. El desenlace es harto conocido.

Los Muppets hechos fieras
El libro de la selva de Favreau impacta desde la primera toma hasta la última. Si evoco algunas secuencias, las imágenes que me vienen a la mente son casi siempre de noche, o entre sombras, asunto que deviene en una puesta en escena muy interesante y que sorprende al que está esperando escuchar a Baloo cantar bajo el sol desde el primer minuto. La estrella de la película es el neoyorquino de ascendencia india Neel Sethi, como Mowgli. Este niño, de 12 años, derrocha tanto carisma como su antecesor animado. Y como ocurre con toda película hecha por animación computarizada, a Neel le tocó darle vida a su personaje en un estudio de Los Ángeles, ambientado, justamente, en India. 

Pese a las facilidades que ofrece esta ventaja de la edición para hacer una historia de aventuras o de superhéroes creíble y literalmente espectacular, el asunto puede convertirse en un verdadero reto para el actor, al que –a lo ejercicio de Stanislavski- le toca reflejar con grandilocuencia sensaciones de frío, calor, miedo, rabia, alegría y tristeza que estén acordes con lo que luego se logrará gracias a la magia de la magia del C.G.I (Computer-generated imagery). 

Relacionado con: cine, el libro de la selva

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VÍA RÁPIDA A:  

Pablo Blanco

Dice Pedro Almodóvar que todo realizador tiene la licencia de “robar” de otro lo que le sirva para su obra. Partiendo de ello, le robo la palabra a Woody Allen cuando dice -en relación al Oscar- que no puede existir “la mejor película”,  cuando cada quien debe tener su favorita.  

Soy comunicador social egresado de la Universidad Central de Venezuela y parte de mi gusto por el cine lo encuentro en escribir sobre películas. En Estampas y El Universal he encontrado el espacio idóneo para hacerlo. Con este blog –Pura Pantalla- mi idea es comentar filmes valiéndome de lo que considero “lo mejor”, basado en referencias que me han dado algunos académicos, pero también apelando a mi propio gusto cinematográfico, que me atrevo a compartir con ustedes.

En Twitter e Instagram mi cuenta es @pabloblanco3

 
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