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Mónica Sordo: Creación con conciencia y memoria

La diseñadora de joyas describió su encuentro con la Dama de Cao –la momia que evidencia que han existido mujeres poderosas desde las sociedades precolombinas–; visita que inspiró su colección Primavera Verano 2018

imagen: CONRADO VÉLIZ | DOMINGO 8 DE ABRIL DE 2018

Mónica Sordo arrancó con fuerza el 2018. En la Semana de la Moda de Nueva York, la diseñadora colaboró nuevamente con la marca Cushnie et Ochs para hacer las joyas del desfile. En esta oportunidad, la venezolana trabajó de la mano con la estilista Kate Young, quien viste a celebridades como Dakota Johnson y Natalie Portman. A su vez,  la tienda por departamento de lujo Barneys New York le abrió las puertas a su colección Primavera Verano 2018, titulada CAO.
Pero la inspiración de la reciente propuesta de la también curadora de la Bodega MATE –espacio del Museo Mario Testino dedicado a la promoción de diseñadores latinoamericanos que trabajan con artesanos de la región–yace lejos de Manhattan. Todo empezó en su viaje al norte de Perú, cerca de la frontera con Ecuador, en donde se encuentran las pirámides de la cultura moche. Había escuchado sobre la Huaca El Brujo, en la cual fue descubierta la Dama de Cao en el 2006. "Una momia importantísima que es como el Señor de Sipán; una Nefertiti latina, que debe datar aproximadamente del 400 d.C.", explicó Mónica. Antes se pensaba que solo los hombres ejercían altos cargos en las civilizaciones precolombinas. Adornada con  joyas y mantas, "es considerada la primera gobernante de Las Américas y demuestra que sí hubo mujeres reinantes", recalcó.
El mismo arqueólogo autor del hallazgo, Régulo Franco, director del Complejo Arqueológico El Brujo, la guio por el lugar. "Cuando llegamos, no entramos directamente sino que empezamos a andar por el desierto. Se nos acercó un gallinazo que es el ave sagrada para los moche y nos acompañó todo el camino".  Más que en la Dama de Cao como tal, y en sus joyas y aparataje, fue esa conexión mágica con el entorno la musa de las creaciones de Sordo. "Las piezas para mí terminaron pareciendo una especie de planetas; las llamo ventanas cósmicas ", dijo.
Mónica reside en Nueva York, produce en Perú y presenta en París. Tuve el gusto de conversar con ella durante su visita a Caracas el pasado diciembre. "Mientras hablamos estoy diseñando y terminando la producción", me confesó. Pero en medio de la aceleración que padece la industria de la moda, la creativa no se deja distraer por las tendencias y se mantiene fiel a su norte: Fomentar el rescate de las técnicas tradicionales del continente y promover el comercio justo. "He aprendido, antes me estresaba mucho. Es un ritmo fuerte. Cada uno tiene que buscar su manera de controlarlo. Yo la he encontrado; afirmó. "Pienso que lo primero es tener un buen equipo; y si te organizas bien, y al mismo tiempo lo disfrutas, lo vas a lograr".
Daniela Benaim: Cuéntame de tus primero contactos con los metales en el taller de tu papá.
Mónica Sordo: Siempre ha tenido un taller que con el tiempo ha ido creciendo. Las máquinas y herramientas han sido su hobby; la precisión y  procesos de manufactura impecables, su fuerte. Así que desde pequeña he estado rodeada de madera y metales. Lo más increíble es que no me había dado cuenta hasta que empecé con este trabajo de cómo todo esto me influenciaba.
Desde los inicios fue mi mentor; junto a mi madre, que hoy en día es orfebre –ambos con una exitosa trayectoria en dos de las compañías más prestigiosas del país. Desarrollamos muchos productos juntos.  Fue un proceso de aprendizaje que me preparó para gestionar mis talleres que hoy en día se encuentran en Lima. Detrás de mis piezas hay siempre un tema de ingeniería. A veces me digo "¿por qué me complico tanto la vida?". Pero es mi modus operandi. Crecí con la idea de que todo es posible porque cualquier cosa era posible en el taller.
DB: ¿Y qué cosas hacía en el taller?
MS: Absolutamente de todo. Desde digitalizar un torno de los años 50 para adaptarlo a los tiempos modernos; y diseñar y construir muebles desde cero; hasta crear nuevas herramientas para trabajos muy específicos. Fue en este taller que desarrollamos los famosos spikes facetados de mi primera colección usando el torno y la fresadora.
DB: Estudiaste estilismo y mercadeo de moda. Luego trabajaste como editora de Marie Claire España, y en el departamento de Relaciones Públicas de Christian Louboutin. ¿De qué manera te ha servido todo eso a la hora de llevar tu marca?
MS: Esta amplia trayectoria me ha dado una base sólida y ha sido parte fundamental del éxito de la marca. Aprendí mucho de dirección creativa en la revista; y aunque me mudé a Nueva York persiguiendo el sueño de ser editora de moda y no funcionó, eso me llevó a trabajar en Christian Louboutin. Ahí aprendí los principios bajo las cuales operamos las relaciones públicas en Mónica Sordo. Cuando comencé en Marie Claire todavía era muy joven. Tenía 23 años y un súper puesto, pero nunca me imaginaba lo que iba a pasar 10 años después. Hoy en día lo que estoy haciendo es lo que realmente me pertenece. Encontré a través de mi trabajo mi propio lenguaje.
DB: ¿Cómo se vincula la marca con las técnicas ancestrales de Latinoamérica?
MS: Me entusiasma que el futuro de la moda en Latinoamérica se encuentra al rescate de nuestras técnicas ancestrales; de la innovación y el trabajo cercano con los artesanos de manera responsable, para crear productos con altos estándares de calidad y diseño, y realizar a la vez una labor de educación y crecimiento económico. El taller con el que trabajo, ubicado en el distrito de Lima de San Juan de Lurigancho,  lo conforman maestros joyeros, muchos del interior del país, que de generación en generación, han ejercido este oficio. Detrás de cada pieza hay muchas manos, pues cada uno de ellos se especializa en alguna técnica; y varios días de trabajo. El resultado es un producto impecable.
DB: ¿Qué es para ti la innovación y cómo la consigues?
MS: Es el resultado del estudio y la búsqueda; tener un punto de vista propio y único, en el que la clave es comprender el mercado y no seguir tendencias. La innovación con nuestros artesanos se logra al entender y valorar sus conocimientos y capacidades, y enseñarles mano a mano todas las posibilidades a través de nuestros diseños.
La globalización por un lado ha sido maravillosa; pero por otro, hay un bombardeo impresionante que hace difícil no contaminarse, y en consecuencia, hay mucha gente haciendo lo mismo. Antes, cuando trabajaba como editora, me la pasaba viendo todos los desfiles y revistas. Ahora mi investigación va por un lado totalmente distinto. Me enfoco en nuestro pasado, cultura e historia. Muchas veces, luego de terminar un diseño, me doy cuenta de dónde vino esa creación. Me emociona cómo se empiezan a unir las piezas del rompecabezas.
DB: ¿Por qué el vínculo con la arquitectura?
MS: Al igual que Perú posee toda esa carga cultural e histórica, Caracas es la cuna del modernismo en Latinoamérica. Tuve la suerte de crecer en esta ciudad exuberante, y a su vez de avanzada, donde caminar bajo un penetrable de Soto o disfrutar un concierto bajo los platillos Voladores de Alexander Calder en el Aula Magna era nuestro día a día. Imponentes obras como las Torres de El Silecio, El Hotel Tamanaco o el edificio Altamira eran parte de nuestro escenario, al igual que innumerables tesoros que aún hoy se esconden detrás de un frondoso árbol de mango. Mi colección Altamira fue un tributo a esas joyas arquitectónicas de nuestra capital, tales como la Villa Planchart del italiano Gio Ponti.
DB: ¿Qué piensas sobre el diseño venezolano? 
MS: En los últimos viajes a la Semana de la Moda en París me ha enorgullecido ver cómo el grupo de venezolanos va aumentando exponencialmente, y cómo a través del trabajo duro y de la constancia se pueden cruzar fronteras y crear propuestas que se adaptan al mercado global. Algunos establecidos en nuestra madre patria y  otros expatriados, compartimos un común denominador: La elegancia venezolana que en los 60, 70 y 80  tuvo su esplendor, y que a través de nuestra obra queremos mantener viva. Efraín Mogollón, Patricia Padrón, Yliana Yépez, Andrea Gómez, Yosuzi Sylvester, Fabiana Pigna son solo algunos de los nombres que lideran esta generación y que sin duda inspirarán a las futuras.



Relacionado con: moda, joyas, mónica sordo

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