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Los motivos para celebrar de Andrea Lacoste

La jovencita que se abrió un espacio en la tarima nacional con su propuesta intimista en registro electrónico cierra 2014 con título de intérprete en mano, promesa de matrimonio, disco por venir y musa de moda para disfrutar la Navidad

por MARÍA EVA OTERO por , CARLOS MARTÍNEZ  |  DOMINGO 21 DE DICIEMBRE DE 2014

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Son las cuatro de la tarde de un día cualquiera cuando Andrea Lacoste contesta el teléfono desde Colombia. No está en el país vecino de paseo ni de vacaciones sino abonando el terreno para un 2015 venturoso, aunque lejos de casa.

No es la primera vez que se ausenta de esta tierra. Muchas veces debió mudarse, siendo más joven, pues el trabajo de su padre así lo requirió. Alemania, Francia, Suiza y Colombia quedaron, entonces, sellados en su pasaporte y en sus influencias musicales, donde parece no haber espacio para estrellas como Ariana Grande o Taylor Swift, divas de estos días, contemporáneas con ella.

Para lo que siempre tiene tiempo es para el pop, al que agrega sintetizadores y con el que a veces alterna sonidos industriales o guitarras acústicas, elementos que hacen notorio su entusiasmo por la experimentación. Además canta en cuatro idiomas con una voz que parece a punto de romperse y sus letras son nostálgicas aunque tengan de fondo melodías más bien alegres.

Por todo eso, si hay algo que puede asegurarse, es que su sonido es auténtico. Se parece poco o nada a lo que hacen por estos días las cantantes nacidas aquí.

Como este año la trató tan bien que ni sus sueños pintaron de mejor forma lo que viviría, se le oye hablar risueña del que viene, cuando tiene previsto dar el sí definitivo a su novio, el actor Albi de Abreu, hará un disco con temas más maduros y en español -en los que incluso estarán presentes instrumentos venezolanos- y se despedirá de la vida de estudiante en su UCV.

Así habló de los caminos felizmente imprevistos que ahora transita...

Su vida filtrada por lo positivo

"Este ha sido un año de transformaciones, de mucho aprendizaje sobre cómo funcionan las cosas a nivel musical, de conocer trucos de composición, de mejorar el tema de las relaciones públicas... Por ejemplo, solía ser una persona muy tímida, y no es que esto me haya forzado sino que he evolucionado con mi carrera, por lo que he tenido que aprender a no tenerle miedo a conversar, a tocar puertas, porque puede pasar que se te abran más y todo salga bien".

Tus canciones en el primer trabajo fueron melancólicas. ¿Qué habrá en el siguiente?
"Ya estoy componiendo y habrá temas un poco más reflexivos y una tendencia musical más guitarrera. Pero hace poco hice un viaje por Lara y Zulia y aprendí de estilos musicales venezolanos que no manejaba y que me gustaría implementar. Los conocí gracias a una campaña con Ford que me nutrió mucho como compositora y como ser humano. ¡Fue increíble! Me regalaron un cuatro, entonces ahora no solo compondré con guitarra. Además me compré un sintetizador, estoy aprendiendo a programar desde la computadora y me estoy metiendo en el tema de la producción musical, que también me gusta. Es un área que me parece superinteresante, tan encantadora como componer e interpretar. Todo eso estará presente en la próxima producción".

¿Además del cuatro, habrá otros elementos nacionales?
"¡Sí! Usaré maracas y algunos instrumentos wayúu que también me gustan... pero muy poco. Tampoco es que voy a convertirme en una cantante del género tradicional. Solo que me interesa saber cómo aprovecharlos e implementarlos dentro de la música que hago. Es decir, aprender del tamunangue, del golpe tocuyano, de la música wayúu lo que me da de herramientas para darles matices a mis canciones, así como utilizo los idiomas. En el disco anterior escribí temas en otras lenguas porque el sentimiento detrás de la letra, lo que quería expresar, combinaba perfecto con la fonética del francés, por mencionar alguno. Aunque este año estoy escribiendo todas las canciones en español. Me parece muy importante hacerlo en mi idioma materno porque puedo comunicarme mejor con la gente de mi país y de Latinoamérica".

Las letras de tus canciones y sus ritmos contrastan por lo tristes de unas y lo alegres de los otros. ¿Tu vida se debate también entre extremos?
"Ambas cosas forman parte de mí y a nivel artístico me sirven de inspiración, pero no es que yo como persona un día estoy llorando y al otro día estoy feliz. Cada quien tiene sus temas y su mundo, y a mí esos son los que particularmente, a nivel artístico y de composición, me interesan. De todas formas sí tengo varias facetas, porque soy traductora e intérprete de cabina, entonces tengo mi lado diplomático, político, de relaciones internacionales, mi mundo de cuatro idiomas. Pero, por el otro, tengo la música, que es mi quinto idioma: el del arte. Fíjate que últimamente me han llamado para modelar, para hacer fotos ¡y me gusta! En Bogotá hice un curso de actuación y también me agradó. Entonces está la Andrea intelectual, cuadriculada, típica 'chica alemana', y por otra parte la Andrea artística. Ahora creo que he logrado que ambas se conecten".

En Instagram eres muy activa...
"¡La fotografía me gusta muchísimo! Aunque es una afición reciente, la he descubierto con el celular. Es mágico eso de capturar imágenes que antes no habías podido y luego aplicar el filtro. Pero, en general, es el arte lo que me atrae. La literatura también me encanta y lo mismo el cine".

¿Qué opinas del momento musical que vivimos?
"Creo que estamos viviendo un cambio radical. Hay un regreso a los noventa, al house o a la sencillez de los noventa. No sé a dónde nos llevará, pero espero que haya todavía un grupo de personas interesado en hacer música no solo con contenido lírico sino con un buen nivel de composición... Siento que eso se ha perdido un poco con el tiempo. Pero también pienso que, como somos tantos haciendo música, llegará un momento en que nos diremos: hay mucha competencia, tenemos que hacer algo aún mejor. Yo quiero que eso suceda, porque hay mucha oferta y no necesariamente todas son personas que le dedican tiempo a la carrera o que realmente quieren vivir de esto. Independientemente del género".

¿Seguro no te refieres a un género en particular?
"¡No, vale! Creo que de cada género puedes conseguir algo que te guste y con lo que te conectes. Hay solo uno que de pana no puedo escucharlo, que es la ópera china. Lo aprecio. Lo admiro. Pero no puedo".

¿Entonces en tu iPod se puede escuchar salsa, merengue?
"Sí, en serio. Ahora, reggaetón no escucho, aunque no estoy negada. De hecho, hago clases de bailoterapia y lo bailo, no tengo problema. Si es para distraerme y es un momento de echar broma, chévere. Pero no me sé nombres ni canciones".

¿Qué tal ser novia del protagonista?
"Yo no sabía que él era actor cuando lo conocí. Entonces no es como: ¡Wow, estoy con un actor! Lo 'fino' de eso fue que lo conocí como persona y me gustó por quien realmente es. Hubo la química, fue muy bonito y después fue como que: '¡Ah, ok, eres actor! Yo soy músico, qué chévere'. Nunca fue un impedimento ni algo extra".

¿Cómo proyectan su futuro juntos?
"Estamos supertranquilos. Nos casaremos a finales del año que viene y aún estamos meditando qué hacer. Si quedarnos aquí o allá. Lo que sí tenemos claro es que no queremos desconectarnos de Venezuela. Así nos vemos".

@Maeotero



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