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Equilibrar la piel delicada

¿Su cutis está rojo o con picor? Seguramente pertenece al grupo de mujeres con piel sensible. Descubra como cuidarla

por BEATRIZ GARCÍA CARDONA  |  DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 2013
En opinión de los especialistas cada vez son más las mujeres que acuden a las consultas dermatológicas porque se les descama la piel o porque se les enrojece con facilidad. Los culpables del incremento de casos de la llamada piel sensible son diversos; sin embargo, destacan el ambiente y el estilo de vida.

"Contaminación, exceso de radiaciones ultravioleta, predisposición genética, estrés y cambios bruscos de temperatura maltratan la epidermis y la debilitan. Si a esto se añaden las agresiones que proceden del interior (mala alimentación, alteraciones hormonales, medicamentos, alcohol, comida picante, etcétera) se entiende que la epidermis pierda una parte de su función barrera (capacidad de defensa) y que se vuelva más vulnerable ante diferentes agentes agresivos. Entonces, aparecen los picores, las venitas dilatadas y los granitos, todos ellos sinónimo de piel sensible", explica Luz Zambrano, cosmiatra y especialista en terapias corporales.

Estos síntomas no solo afean el rostro y le restan luminosidad, sino que también resultan muy molestos y deben tratarse para que no se conviertan en un problema de salud.


Alteraciones frecuentes
Cuando la piel es frágil y no se procura un buen equilibrio endógeno pueden aparecer diversos problemas. Sin embargo, con los cuidados adecuados se puede lograr que mejoren.

Cuperosis y rosácea. La primera se identifica con la aparición de filamentos finos de color rojizo (telangiectasias), principalmente en mejillas, aletas de la nariz y mentón. Aunque no se trata de una enfermedad, si no se cuida, con el paso del tiempo (entre los 35 y los 40 años), puede desembocar en una condición que revista mayor gravedad.

La rosácea es una enfermedad que presenta las telangiectasias de manera permanente en la piel. Se manifiesta con manchas y pequeños granitos rojos que persisten durante días; además, se pueden generar pústulas y granulomas, siguiendo un curso evolutivo crónico, en el que se alternan períodos de empeoramiento y remisión.

"En ambos casos convienen las cremas con activos que refuerzan los capilares (rusco, castaño de indias), así como antioxidantes (té verde, uva, etcétera) que impiden que los radicales libres causen daños, y calmantes (caléndula, malva) que producen un alivio intenso y duradero", revela la experta.

Eczemas. Es un término general utilizado para cualquier tipo de dermatitis (atópica, seborreica de contacto) o inflamación de la piel. La mayoría causa picazón y enrojecimiento; otras producen ampollas, secreciones, lo que hace que la piel comience a pelarse.

"Para cuidar la piel con estas características elija las fórmulas que contengan calmantes, reguladores de la grasa e ingredientes inmunoestimulantes que aumentan las defensas de la piel, como el aloe vera o las algas marinas", asegura la especialista.

"De cualquier manera, la evaluación de un dermatólogo es fundamental, ya que con los exámenes pertinentes puede llegar a identificar la causa y, por tanto, los tratamientos más adecuados", explica Zambrano.


Indispensable
Cara limpia y protegida. "Es imprescindible seguir el ABC del cuidado del rostro antes de dormir: desmaquillar, tonificar y usar una crema muy hidratante con efecto barrera. Además, no debe exponerse la piel al sol sin un protector con factor 30 o superior".

Elija cosméticos hipoalergénicos y no comedogénicos. "Aunque note una leve descamación en algún punto del rostro o su piel se enrojezca solo de forma puntual, es muy importante que las cremas que use especifiquen esos términos en la etiqueta para reducir el riesgo de que le provoquen alguna reacción".

Es preferible que no tengan ingredientes problemáticos como lanolina, derivados del petróleo (parafina), conservantes químicos (parabenos), colorantes o perfumes.

Consuma líquido y frutas antioxidantes. "Tome mucha agua y consuma frutas con alto contenido de vitamina C: kiwi, naranja, fresa, piña, entre otras".

Hágase una mascarilla casera una vez a la semana. "Mezcle un tomate maduro triturado, unas gotas de aceite de oliva y una yema de huevo. Aplique en cuello, escote y cara. Deje actuar de 15 a 25 minutos. Retire y coloque un splash de manzanilla fría".


Coordenadas
Luz Zambrano, cosmiatra y especialista en terapias corporales. Email: esteticista_luz1027@yahoo.com


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