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Vivir Mejor |  Salud

¡Cuidado con sus glúteos!

Le ocurrió a la cantante mexicana Alejandra Guzmán, y sucede, también, en Venezuela. Inyectarse los glúteos para hacerlos lucir más grandes está poniendo en riesgo la salud de muchos. Dos especialistas advierten los peligros de esta práctica estética cada vez más frecuente.

por EFRAÍN CASTILLO | DOMINGO 27 DE MARZO DE 2011

'Me inyectaron metacrilato, que es un cemento que se utiliza para pegar los huesos", le dijo Alejandra Guzmán a la periodista Cristina Saralegui, días después de salir del hospital donde estuvo recluida víctima de una infección que casi le cuesta la vida. La intérprete de Hacer el amor con otro nunca imaginó que intentar verse a gusto con unas "pompis" más voluminosas le haría padecer una de las experiencias más difíciles de su vida. "Esta infección estaba acabando conmigo. Fue un proceso muy largo. Lo peor es que yo no sabía lo que estaba haciendo. Me dejé llevar y nunca le consulte a mi médico", mencionó entre lágrimas frente a las cámaras de televisión.

En Venezuela son muchas las personas que están pasando por una situación similar a la vivida por la rockera azteca como consecuencia de la inyección en los glúteos de lo que los médicos llaman "sustancias no reabsorbibles", líquidos artificiales de distinto tipo que se mantienen en los tejidos como cuerpos extraños y que el organismo puede rechazar con consecuencias indeseables para la salud, la principal de ellas infecciones.

El infectólogo Alfonso Guzmán, especialista del Centro Médico de Caracas, está alarmado. "Normalmente atendemos pacientes con complicaciones causadas por procedimientos estéticos y la colocación de inyecciones en la zona de los glúteos se ha vuelto una de las causas más frecuentes. Antes veíamos entre tres y cuatro casos por año. Ahora vemos dos o tres cada semana. Lo más preocupante es que, para nosotros, estos procedimientos son un misterio porque usualmente no son realizados en centros médicos sino en centros estéticos, desde peluquerías hasta gimnasios, y eso hace que no exista ningún tipo de supervisión del Ministerio de Salud y que los sitios no tengan las condiciones idóneas. Además, quienes colocan las sustancias muchas veces no tienen información avalada científicamente y lo peor es que el público no está informado de lo que están colocándole. Los pacientes que se presentan en nuestras consultas no saben qué les pusieron en su cuerpo y se escudan diciendo que lo hicieron recomendados por un amigo al que le había ido muy bien".


Líquidos peligrosos
Desde colágeno y parafina hasta aceite mineral o silicona, son varias las sustancias colocadas en muchas de estas sesiones. Algunas están autorizadas; de otras, simplemente, no hay datos suficientes. "En términos generales, algunas están aprobadas por la FDA (oficina reguladora de alimentos y fármacos de Estados Unidos) para ciertos fines médicos, pero su uso se extrapola a la zona de los glúteos sin que sus beneficios estén comprobados -indica José Francisco Ochoa, miembro de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Máxilofacial. Por ejemplo, hay un derivado del ácido láctico que está diseñado para utilizarse como relleno para personas que tienen atrofia grasa en la cara. Como ya está autorizado, muchos lo compran y lo inyectan en otra área, sin saber el riesgo que puede correr el paciente. También está el tema de las cantidades. Algunos aplican colágeno, que es útil y está aprobado en muchos casos estéticos. Sin embargo, cuando lo haces para aumentar el volumen de un glúteo tienes que poner entre 300 y 400 centímetros cúbicos. Eso es muy peligroso. Por último, hay que mencionar los casos de personas inescrupulosas que recurren a componentes de procedencia dudosa que pueden haber sido preparados sin ningún tipo de control o, peor aún, que resultan peligrosos, como la parafina o el metacrilato, por ejemplo".

De hecho, el metacrilato que le pusieron a la cantante Alejandra Guzmán no es más que silicona líquida, "familia del componente de la llamada pega loca", según refiere el doctor Ochoa, quien insiste sin embargo en que, independientemente de las sustancias, el peligro de las inyecciones para aumentar el volumen del glúteo radica en el procedimiento en sí mismo. "Hay que diferenciar el implante de una prótesis glútea de lo que la gente conoce como implantes de glúteos que, usualmente, son inyecciones de sustancias variables. Cuando colocas una prótesis, su contenido artificial está metido dentro de una cubierta y, por lo tanto, no hay riesgo de que el material salga o se disemine por el cuerpo. Incluso, si se echa a perder la prótesis o el organismo la rechaza, el cirujano sólo tiene que abrir la zona y retirarla. Cuando inyectas una sustancia, la situación es bastante más complicada porque quien inyecta lo hace a ciegas, sólo ve hasta donde llega la aguja sin saber si colocó el material en el músculo, en la piel o en el tejido graso. Como consecuencia, la sustancia puede migrar a un lado distinto a donde fue colocada y generar reacciones adversas, la más común de ellas la infección. Lo peor es que si la zona se infecta, por lo general, el problema se expande y no hay manera de sacar el material, salvo que se eliminen quirúrgicamente todos los tejidos que lo contengan".


Pieles que erupcionan
¿Se imagina tener la nalga totalmente cubierta por heridas similares a volcanes de las que brotan pus permanentemente? Esta ruda imagen es una de las secuelas visibles que pueden dejar los problemas médicos de los implantes de glúteo. "Generalmente son infecciones que se manifiestan mediante abscesos localizados o fístulas -señala el doctor Ochoa. Como el material es rechazado por el organismo, el cuerpo trata de expulsarlo como pueda y se generan especies de forúnculos con múltiples bocas de salida por toda la zona afectada. Debido a la infección, esas fístulas o abscesos secretan líquido con la sustancia colocada además de material purulento". Tres complicaciones son las más comunes en las consultas, según refiere el doctor Guzmán, quien aclara que, por lo general, "no comprometen la vida del paciente, aunque son muy molestas":

1. Agudas por bacterias comunes "Son bastante aparatosas en el momento en que se inician porque dejan señales muy llamativas en la piel: se inflama la zona, se enrojece, sale pus, pero pueden ser tratadas relativamente fácil con antibióticos orales, aunque algunas veces son más resistentes y el paciente tiene que recibir tratamiento endovenoso".

2. Infecciones por micobacterias "Las micobacterias son familia de los gérmenes que producen tuberculosis. Este grupo de pacientes tiene que recibir tratamiento con múltiples antibióticos y por tiempo muy prolongado, a veces durante seis meses o un año, lo cual representa un costo muy importante además de que implica enfrentar los efectos adversos en el organismo que producen estos fármacos tan potentes".

3. Reacciones inflamatorias idiosincrásicas. "Como médico no sabes a quién le van a dar y a quién no, porque dependen del sistema inmunológico de cada paciente. Simplemente son la respuesta de rechazo del organismo ante el cuerpo extraño. Lo peligroso es que pueden ocurrir en cualquier momento después de colocado el implante, incluso tres, cinco o seis años después de aplicada la inyección. Sus síntomas incluyen inflamación de la piel, enrojecimiento, endurecimiento y mucho dolor. Ésta es la complicación más difícil de enfrentar, porque una vez inyectada la sustancia que produce la reacción no hay forma de sacarla del organismo, por lo que la reacción inflamatoria será recurrente a lo largo de toda la vida. En esos casos, los pacientes recibirán tratamientos inmunosupresores para tratar de reducir la inflamación cada vez que aparezca, incluyendo esteroides derivados de la cortisona, con todos los efectos adversos que ello significa".

A esto hay que sumar los efectos psicológicos. Quien se somete a un tratamiento estético busca mejorar su apariencia física, por lo que sufrir daños tan palpables a la vista suele golpear duramente la autoestima del afectado. "A veces los pacientes terminan deformados en esa zona, lo que les trae problemas sociales gravísimos o terminan anulando su vida sexual porque no se atreven a quitarse la ropa frente a sus parejas. Yo he atendido en mi consulta mujeres bellísimas que ahora ni siquiera se animan a ir a la playa porque estas infecciones dejan a la piel botando líquido permanentemente. También traté una maestra que cada vez que se sentaba mojaba la ropa porque su cuerpo estaba tratando de expulsar lo que le introdujeron".


¿Hay salida?
En principio, el panorama no es nada alentador porque muchos de estos pacientes tienen que ser operados para tratar de revertir el daño causado por las infecciones que dejaron las inyecciones. "Cuando se forman abscesos tan grandes -apunta el infectólogo Guzmán- hay que ingresar a los pacientes a quirófano para hacer drenajes y sacar el pus de la zona. Además, hay cirujanos que recurren a la liposucción para tratar de retirar el material que se implantó a partir de la ubicación de las bolitas de grasa o aceite que se forman en el área inyectada. Sin embargo, estos procesos no suelen ser totalmente exitosos porque la sustancia está diseminada".

La cantante Alejandra Guzmán fue ingresada a pabellón siete meses después de colocarse las inyecciones en sus glúteos y luego de someterse a un agresivo tratamiento de antibióticos. "Esta infección estaba acabando conmigo -aseguró. Se llevó muchos tejidos, gracias a Dios me salvaron músculos y ligamentos... Me sacaron grasa necrosada (es decir, muerta) con fibromatosis (tumores) y gran parte de mis tejidos. Mis nalgas están allí porque los médicos lograron salvar mis músculos".

"En algunos casos las infecciones son tan grandes que dañan piel, tejido subcutáneo y los músculos donde se hizo el implante -comenta el doctor Ochoa. Como la sustancia no puede retirarse completamente, en esos casos hay que extirpar toda la zona afectada, como si se tratara de una mastectomía por cáncer".

El cirujano aclara, sin embargo, que no todo está perdido y puede reconstruirse la parte del glúteo que haya sido amputada. "Cuando se quita piel, tejido o músculo está eliminándose el volumen, que era precisamente lo que la persona buscaba al hacerse un implante. Por eso, luego de haber extirpado el pedazo y habiendo vencido la infección, el siguiente paso es modelar nuevamente la zona con prótesis u otras alternativas que le devuelvan una apariencia saludable".

El uso de grasa del paciente (o lipoinyección) es uno de los métodos recientemente utilizados. "El procedimiento es muy exitoso, porque la grasa corporal difícilmente será rechazada por el organismo y, por lo tanto, tiene un alto chance de pegar. Con la grasa puede lograrse buen volumen. Dependiendo de las reservas del propio paciente, pueden extraerse y colocarse 300 centímetros cúbicos de grasa por cada sesión quirúrgica. Por lo general, suelen requerirse de tres a seis intervenciones para lograr el tamaño adecuado. El postoperatorio suele ser sencillo. A las tres semanas el paciente está recuperado".

Pese al optimismo, el especialista advierte que el proceso puede llevar tiempo y la reconstrucción siempre estará limitada por el daño causado. "Yo tengo una paciente con la que he estado trabajando durante tres años y aún no hemos resuelto el problema".

A mover la colita
En un país en el que la belleza es un símbolo nacional, muchos toman la vía rápida para verse esbeltos. Sin embargo, los médicos insisten en que en el caso de los glúteos hay mejores caminos que el de la cirugía. "A diferencia de las mamas, los glúteos son músculos que están en constante actividad. Nos sentamos en ellos, caminamos con ellos. Por eso, someterlos a la colocación de una prótesis es algo más delicado, que exige un proceso post operatorio más riguroso y puede suponer complicaciones", apunta Ochoa. "Quien quiera aumentar el tamaño de sus glúteos puede ejercitarse en el gimnasio y con un buen entrenamiento puede obtener, en pocos meses, una hipertrofia muscular equivalente a una prótesis de 300 cc".

Coordenadas
*Alfonso Guzmán. Médico infectólogo. Centro Médico de Caracas. Telf.: 0212-555.9490
*José Francisco Ochoa. Médico cirujano. Centro Médico de Caracas. Telf.: 0212-552.0424


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