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I love arepa

Desde el neoyorquino de a pie hasta grandes celebridades del mundo del cine y el espectáculo han sucumbido a las delicias de la arepa y demás platos criollos, gracias a Caracas Arepa Bar, un pequeño restaurante de comida venezolana que hoy se cuenta entre los más concurridos de la Gran Manzana

por ANDRÉS SCHMUCKE |  DOMINGO 14 DE NOVIEMBRE DE 2010

Caracas Arepa Bar contó con un extraordinario golpe de suerte, pues a las cinco semanas de haber abierto, el diario The New York Times publicó un reportaje sobre ellos y pasaron de vender sesenta arepas diarias a más de trescientas al día

Fotos: Tanyluz Sciortino

Ya se sabe: Nueva York lo tiene todo, y cuando de gastronomía se trata ni hablar, no hay gusto ni bolsillo que no encuentren satisfacción. Desde una tradicional hamburguesa o el infaltable perro caliente, hasta platillos árabes, indios, tailandeses, japoneses, colombianos, cubanos, peruanos, y pare usted de contar, dan cuenta a lo largo de sus cuadras de la multiculturalidad que caracteriza a una ciudad tan fascinante como exigente. Cómo iba a faltar, pues, ese sustancioso bocado que caracteriza a la mesa venezolana: la arepa y sus variopintos rellenos. Un nicho poco explorado hasta que Maribel Araujo y Arístides Barrios —a quienes más tarde se uniría la chef Ilse Parra—, instalaron en un rincón del Village su pequeño restaurante Caracas Arepa Bar, un espacio que a pocas semanas de abierto logró cautivar al crítico de gastronomía del diario The New York Times, lo que se tradujo en una avalancha de comensales dispuestos a morder con gusto un pedacito de Venezuela. Las arepas comenzaron a multiplicarse y el asunto, pues, terminó trayendo cola.

Así comenzó la cosa
Maribel Araujo, egresada en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, es una mujer pequeña y activa que está siempre pendiente de todo lo que sucede a su alrededor. Su sonrisa constante y las dos colitas con las cuales recoge su cabello la hacen ver como una colegiala despreocupada que está tomándose unas vacaciones lejos del estrés caraqueño. Nada más lejos de la verdad.

"Como parte del movimiento migratorio obligado —cuenta Araujo—, decidí salir de Venezuela hace diez años y me vine a trabajar con una compañía venezolana de Internet, que funcionaba con capital extranjero, llamada loquesea.com; con ellos tuve la oportunidad de venirme a Nueva York, pero a los seis meses de llegar aquí el proyecto quebró, cuando explotó la burbuja de los punto com, y me quedé sin trabajo y un poco en el limbo. En ese momento traté de conseguir empleo en lo que es mi medio original —el cine y la televisión—, lo cual es sumamente difícil en esta ciudad y en Estados Unidos, en general. Comencé, entonces, a trabajar gratis en proyectos pequeños e independientes, pero pasaban los meses y comencé a comerme mis ahorros…".

Una mesera maracucha, que quiere trabajar como ingeniero de sonido, interrumpe la conversación para servir una cocada y una reina pepiada. El primer mordisco es un transporte expreso a cualquiera de las buenas areperas del país.

Maribel Araujo aprovecha el instante de distracción para chequear que todo esté en orden en su pequeño pero muy trendy restaurante ubicado en Manhattan, una vez satisfecha continúa con la historia del nacimiento del exitoso local: "Un día, luego de terminar un proyecto en el que estaba trabajando, llegué a mi casa y me puse a hacer arepas. Me encontraba muy frustrada, deprimida y desanimada. En ese momento le dije a mi esposo: '¿Sabes qué?, yo lo único que quiero es un huequito, ya no me interesa ser famosa, lo que quiero es hacer arepas, preparar jugos y ya'. De esa forma nació la idea de fundar Caracas Arepa Bar".


Donde The New York Times pone el ojo
Hacer una arepa rellena puede parecer sencillo pero cualquier venezolano de a pie bien sabe que no lo es tanto, si no que lo diga Mark Bittman, el columnista gastronómico de The New York Times, quien en su video blog llamado The Minimalist, intentó hacer unas arepas y consiguió una especie de tamales mexicanos fritos muy picantes. "Hacer arepas no es tarea fácil —explica Araujo—, éste es un trabajo muy duro, de venticuatro horas al día y de siete días a la semana, así que no todo el que quiere puede lograr una buena arepa".

Relacionado con: gastronomía, arepas

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