El hogar puede ser una fuente de intoxicación para todos sus habitantes. Según los expertos, además de los productos identificados como tóxicos o potencialmente tóxicos como detergentes, blanqueadores, derivados del petróleo, artículos para el aseo de personas o mascotas, existen otros que se han denominado Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), que están en el medio ambiente, quizás en cantidades pequeñas, pero en forma constante.
Entre los contaminantes orgánicos persistentes están el humo del cigarrillo, residuos de plaguicidas (insecticidas) que permanecen durante mucho tiempo en muebles, pisos, paredes, ropas, y metales pesados que se pueden absorber a través del agua, entre otros.
Sobre los pesticidas, que se utilizan muchas veces en los hogares en forma indiscriminada para combatir los insectos, "Hoy se sabe que si se expone a los chicos de edades muy tempranas o a embarazadas a este tipo de sustancias puede ser muy grave", en palabras de la toxicóloga y experta en Seguridad Química, doctora Jenny Pronczuk de Garbino, que está al frente de la Fuerza de Tareas en Salud Ambiental Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Niños: los más vulnerables
En el caso de los pequeños, el peligro más grave por intoxicación está asociado a la ingestión de productos, no resguardados debidamente por los adultos. Según advierte el médico pediatra y puericultor Roberto Fasciani, "El área más vulnerable es la cocina, allí suceden la mayoría de los accidentes. Es importante vigilar que los detergentes no se coloquen en partes bajas, sobre todo los productos para limpiar la grasa, altamente abrasivos para la piel. Igual pasa con los fósforos, que los niños pueden tomarlos para masticarlos, por lo que deben colocarse fuera de su alcance. Hay que estar muy atentos, pues sobre todo los menores de tres años, siempre quieren curiosear, tocar todo".
"Después se pasa al área de los lavaderos, allí también hay detergentes en polvo y líquidos potencialmente tóxicos, que además promueven cuadros de alergias, y más aún si el niño tiene antecedentes dermatológicos o de cuadros respiratorios. Esa es un área en la que los pequeños no deberían permanecer mucho tiempo. Si en la casa hay alfombras, ya que los bebés les gusta pasar la lengua por todos lados y éstas se lavan con detergentes fuertes, es importante colocarlos a resguardo de ellas; lo mismo sucede con las cortinas. El cloro, que se utiliza en lavanderías y baños, también es peligroso para ellos. Pero existen incluso otros productos que los adultos no suelen considerar, como los perfumes. Si ellos lo toman y se lo echan, les puede irritar las mucosas, porque están elaborados a base de alcohol. Las mismas bebidas alcohólicas pueden generar una intoxicación, una gastritis".
Acota el especialista que las bebidas alcohólicas, tanto en adultos como en niños, inicialmente estimulan el sistema nervioso central, generando hiperactividad, pero cuando se pasa a mayores cantidades, pasa lo contrario: deprimen el sistema nervioso central. "Cuando un niño consume una dosis de alcohol alta, se le puede llegar a deprimir el centro respiratorio y morir".
¿Cuáles son las situaciones más comunes por intoxicación?
"Por ingestión. También, a veces, el niño quiere explorar y se echa un producto en la cara o el cuerpo y se genera dermatitis, eczema o daños en las mucosas. La conjuntivitis es uno de los más frecuentes, ya sea porque el niño se echó champú o cloro en el ojo.
¿Qué se debe hacer en esos casos?
"Lo primero es determinar la zona afectada. Si es el ojo, lavar con agua abundante y no aplicar más nada, porque a veces los papás se desesperan y comienzan a colocar una cantidad de cosas que agravan los daños. Luego, llamar a su pediatra y acudir a un centro médico. Y si es una ingestión, no provocar el vómito, porque dependiendo de lo ingerido, puede ser más perjudicial. Por ejemplo, si se consume un producto con cloro, o con un componente muy abrasivo, al tomarlo ya se daña la mucosa, pero si se provoca el vómito, el líquido se vuelve a regresar y repite el daño. Entonces hay que acudir inmediatamente al servicio médico, con el cartón del producto para determinar el antídoto".
¿Tampoco debe darse agua o leche?
"Yo parto del principio de que hay que ser muy cauteloso en eso. Insisto: es mejor acudir inmediatamente al médico, porque realmente es muy poco lo que puede hacerse en la casa. A veces provocar el vómito puede provocar quemaduras. Así como pasa en la piel, igual se producen en el epitelio de la faringe".
¿Eso vale también para los adultos?
"Sí, lo que pasa es que con los adultos la dosis debe ser mayor para tener estos efectos".
¿Para estas emergencias, hay un personal médico especializado en el área de toxicología?
"La persona debe buscar primero su médico internista, su pediatra. En Venezuela hay varios centros y departamentos de toxicología, a los que nosotros acudimos para dar la información del producto que el adulto o niño ingirió y ellos dan la pauta del procedimiento, sobre todo para el antídoto".
Para Fasciani, hasta los 12 años, deben mantenerse los cuidados extremos a fin de evitar intoxicaciones en el hogar, pues los niños no pierden su sentido de la curiosidad, aún cuando estén en edad escolar. "El mayor número de accidentes en el hogar, por ingestión de tóxicos, sucede cuando los padres o representantes están trabajando, en horario diurno". Como los adultos no están en casa y no pueden impedir que un niño tome algún producto perjudicial para la salud, el médico pediatra recomienda que siempre se coloquen a gran altura y en una despensa cerrada con llave.
Monóxido de carbono
Aunque no puede tocarse, el monóxido de carbono (CO) puede causar la muerte por intoxicación. Éste se origina como resultado de la combustión incompleta de combustibles que contienen carbono. Para evitar la presencia de este contaminante en casa:
" Compruebe periódicamente que los electrodomésticos que utilicen combustible para funcionar no tengan fugas y posean salidas apropiadas de aire.
" No deje encendido el calentador cuando se vaya a dormir.
" Utilice parrillas de carbón y de gas solo en lugares bien ventilados; nunca adentro de la casa o de la carpa.
" Jamás deje el motor del carro encendido dentro del garaje, ni siquiera con la puerta del garaje abierta.
Los primeros síntomas de intoxicación con CO son dolor de cabeza, náuseas, vómitos y mareos y en casos más graves pueden incluir dolor punzante de cabeza, somnolencia, confusión y arritmia. La intoxicación grave puede provocar convulsiones, pérdida de la conciencia, daño cerebral e incluso la muerte. Si una persona presenta estos síntomas por exposición a monóxido de carbono, lo primero que debe hacer es recibir aire fresco. Abra bien las ventanas y ayude a que la víctima salga. Una vez fuera de peligro inmediato, traslade a la persona a un centro médico.
Humo de tercera mano
Sumado a los fumadores que fallecen cada año en todo el mundo por enfermedades causadas por el humo del cigarrillo, miles de no fumadores mueren por problemas de salud, originados o agravados por el humo de segunda mano, incluyendo dolencias cardíacas, cáncer de pulmón y síndrome de muerte infantil instantánea. Pero no basta con la precaución de algunos fumadores de no fumar en presencia de otras personas, pues actualmente también se reconocen los problemas del "humo de tercera mano", compuesto por los tóxicos que persisten en las estancias después de apagar el cigarrillo.
Para mantener limpio los ambientes de residuos del cigarrillo, no basta con abrir las ventanas, cerrar las puertas o conectar el ventilador, pues las partículas nocivas se depositan en el polvo casero acumulado en cualquier superficie (cojines, alfombras, cortinas...), permanecen en la atmósfera y son desprendidas a través de la ropa o emitidas por la boca del fumador.
En un artículo publicado en febrero 2009 en la revista Pediatrics se señala que los niños son especialmente susceptibles a los efectos nocivos de este tabaquismo de tercer nivel, pues ellos "respiran cerca, gatean, tocan y chupan con frecuencia las superficies en las que pueden quedar depositados durante horas, días y meses gases, químicos y metales venenosos, algunos de ellos potencialmente cancerígenos y otros asociados a déficit cognitivos en los menores, como una merma en sus habilidades de lectura", por lo que instan a mantener los hogares libres de humo, estén o no presentes los niños u otras personas no fumadoras en ese momento.