La tendencia es clara: se lleva, mientras se pueda, toda la indumentaria y los accesorios con estampado camuflaje.
El eterno uniforme militar se reinventa en todos los verdes, marrones y grises de la paleta. La idea es combinar texturas y piezas con entusiasmo y cierta ironía. La estrategia para ganar la batalla es apuntar con discreción y lucir una pieza a la vez, nunca en total look.
Un reloj, una franela con charreteras, unos mocasines, un pantalón o una cartera... en la guerra, todo vale.
No pocas veces se ha visto a una famosa -cantante (...)
Hay quienes viven para trabajar y no trabajan (...)
Desde que nacemos formamos parte de una familia, luego nos vamos relacionando (...)
El amor... esa esencia y energía sublime la podríamos ver desde nuestra mente (...)
El domingo 12 de febrero debuta Mesa para 5 , una nueva sección en la revista (...)