Los artistas suelen caracterizarse por su creatividad ilimitada. Generalmente son genios que plasman sus más grandes obras sobre superficies tan variantes como singulares. El fin último de sus trabajos es transmitir a través de sus lienzos qué piensan y cómo interpretan su entorno.
El arte y la valoración que se hace de las obras por lo general están estrechamente asociados a la subjetividad de quien la aprecie. El mundo del arte es tan extenso y variado que no se limita a las pinturas y esculturas, por sólo mencionar algunos.
La piel, el órgano más grande del cuerpo humano, es el lienzo sobre el que trabajan artistas que, con el transcurrir de los años y el perfeccionamiento de sus técnicas, han logrado que sus trabajos figuren entre las nuevas formas de hacer arte.
Los dermopigmentadores -o tatuadores- y los aerógrafos corporales son algunos de los oficios que se han convertido en un modo de expresión artístico donde el cuerpo humano en pleno se convierte en el espacio ideal para plasmar la creatividad .
Julio Flores Tatuador
El colombiano Julio Flores trabaja y se radicó en Venezuela hace 4 años. Viajó a Puerto La Cruz por invitación de unos familiares y sintiéndose atraído por el clima y las costas venezolanas decidió establecer aquí su hogar.
Este dermopigmentador -como también se les conoce- tiene 19 años ejerciendo este oficio. Cuenta que sus inicios fueron a muy corta edad cuando con técnicas rudimentarias hizo su primer tatuaje. "Estudié diseño gráfico y he realizado cursos de pintura libre y de técnicas de arte. Esto sin duda ha sido fundamental para perfeccionar mi trabajo".
Los que se dedican a esta labor, adorada por algunos y criticada por otros, no sólo deben poseer conocimientos básicos de dibujo y diseño, también deben especializarse en otras áreas tan importantes como la destreza a la hora de hacer trazos.
"Me he preparado en técnicas de asepsia y bioseguridad porque lo que realizo es una técnica invasiva, donde tanto el cliente como el profesional están altamente expuestos y los riesgos para la salud son elevados. Conocer los protocolos en el manejo de agujas y de los desperdicios es fundamental para garantizar un trabajo bien realizado y sin exposiciones innecesarias".
Julio asegura que inclusive tienen que desarrollar habilidades de empatía y psicología. "Es necesario hablar con los clientes antes de tatuarlos. No trabajo sobre menores de edad, por ejemplo, porque la motivación para tatuar la piel puede ser efímera, y considerando que un tatuajes es prácticamente para toda la vida, no deben realizarlo".
Pero no sólo se limita a problemas de corta edad, Julio ha tenido que negarse a trabajar sobre adultos que solicitan trabajos en zonas de exposición importante como el rostro. "En una oportunidad me negué a tatuar a un hombre que tenía unos tragos de más, y como él muchos casos parecidos. Mucha gente llega a tratar de borrar nombres de su piel. La idea es que la persona esté completamente convencida de lo que significa tatuar la piel, de qué diseño se realizará, el tamaño, el sitio, hasta de los colores que llevará".
Jhonatan Vegas Aerógrafo
A Jhonatan, un barcelonés de 28 años de edad, la aerografía corporal -o bodypainting- lo tomó literalmente por sorpresa. Desde su adolescencia se sintió inclinado hacia todo lo artístico, por eso cuando tuvo la primera oportunidad tomó clases de teatro. Posteriormente estudió artes plásticas en la escuela de arte Armando Reverón de Barcelona. Se inscribió en cursos presenciales e hizo otros por la Internet. "Haber ingresado al mundo del teatro fue lo que me llevó a tener mi primera experiencia con los maquillajes especiales. No me considero un artista, creo que más bien soy un artesano".
Actualmente ejerce su profesión como Técnico Superior Universitario en Contaduría Pública. A la par trabaja en su taller creando obras, principalmente pinturas con aerografía. "Me inclino hacia el arte fantástico y onírico, dibujo hadas y duendes, rodeados de toda clase de paisajes extraordinarios".
Gracias a su trabajo fue invitado a exponer sus obras en la 3era muestra de arte contemporáneo de Barcelona. Según cuenta, en el evento tenían pautado presentar en vivo a un aerógrafo que no pudo presentarse. "Los organizadores se acercaron a mi y me preguntaron si podía sustituirlo y hacer aerografía corporal con dos modelos que estaban allí. Acepté el reto y con mis conocimientos previos los resultados fueron del agrado del público. Así comencé a trabajar con cuerpos, por casualidad".
Para Jhonatan el trabajo corporal requiere grandes dosis de ética y profesionalismo. "Hay que ser cuidadosos tanto con el manejo del cuerpo, como con las materiales que utilizas. Trabajar sobre pieles es delicado y debes mostrar siempre una distancia sana para que el individuo no se sienta irrespetado en ningún momento. Concluir un trabajo corporal completo puede llegar a tomar hasta 6 horas".