Había visto mucha "agua pasar debajo del puente". Estaba a punto de darse por vencida, cuando un sueño develó la respuesta que buscaba. Luego de haber batallado contra constantes cambios y personas que se opusieron a que vendiera libros en los tribunales anzoatiguenses, Alexandra Franchi finalmente halló la solución.
Tras haber pasado 5 años ofreciendo textos jurídicos, que eran exhibidos en ocho sencillas mesas, Alexandra se despertó un día a las tres de la madruga, luego de haber visualizado mientras dormía, un gran autobús cuyos puestos eran sustituidos por estantes llenos de libros, entre los cuales quedaba un pasillo por el que los lectores caminaban.
Con un fuerte grito levantó a su esposo, Alejandro León, a quien le exclamó con el mayor de los aciertos: "¡Construiremos un librobus!". La única respuesta que obtuvo aquella madrugada fue: "Mi amor, duérmete". Pese aquel singular incidente, al otro día Alexandra recapituló detalladamente su sueño, idea que tardo un año en materializarse.
En el mismo lugar
Quienes transitan diariamente en las cercanías del Palacio de Justicia, ubicado en Barcelona, observan un autobús, que estaciona siempre en el mismo sitio y a la misma hora. No cubre ninguna ruta, ni mucho menos se encarga del traslado de pasajeros, pues en él se venden libros, específicamente de Derecho. Se trata del Librobus, una unidad de transporte, acondicionada para la venta de textos legales y de todo aquel material que requieran tanto estudiantes como abogados.
El acomodo de la unidad no fue nada sencillo, Alexandra recuerda que aquel autobús, se encontraba prácticamente abandonado en el estacionamiento de la casa de su suegro, Antonio León.
"Estaba estacionado y servía de depósito. Como no rodaba constantemente, algunas piezas se encontraban dañadas al igual que la fachada. Los cauchos no servían tampoco, pero poco a poco lo fuimos reparando. Recibimos apoyo de muchos abogados, quienes ya nos conocían por la venta de libros que teníamos en los tribunales. Ellos nos hicieron algunas donaciones, y con el respaldo de amigos, familiares y nuestro esfuerzo, pudimos levantar este autobús mágico", expresó Alexandra mientras sostenía la mano de su esposo.
Por eso, al momento de agradecer, Alexandra no puede dejar por fuera a sus familiares, a los jueces rectores, jueces presidentes y demás autoridades del Palacio de Justicia que en su momento la apoyaron, así como el personal directivo de las diferentes universidades de la zona donde se imparte la carrera de Derecho.
Asegura que el Librobus es tal cual como lo soñó aquel día. En su interior es muy fácil encontrar cualquier libro, ley, reglamento, basamento jurídico, etc; todo ordenado y colocado estratégicamente de manera que los lectores puedan sentirse cómodos.
Entren que caben cien
Más de 80 personas -entre profesionales y estudiantes- visitan el Librobus diariamente. Inclusive, visitantes de los estados Monagas, Sucre y Bolívar llegan a sus instalaciones en búsqueda de textos que, de acuerdo a Alexandra, son vendidos al mejor precio del mercado. "Al precio justo".
También presta otros servicios como alquiler de togas, ventas de tarjetas telefónicas, de gorras, franelas y chaquetas; así como de otros accesorios útiles para los abogados. Agrega que trabaja a crédito con el 70% de su clientela. "Cuando le dije a mi mamá que iba a vender libros para los abogados, se pudo las manos en la boca; pero cuando le dije que los vendería a crédito, se las colocó en la cabeza", agregó entre risas.
Sin embargo, el Librobus no sólo es un lugar donde se realiza la venta de libros, sino que se ha convertido en un punto de encuentro para los abogados, quienes mientras esperan la hora para hacer sus tramites y diligencias en los Tribunales, se acercan a observar lo nuevo, hablan entre sí y hasta degustan del café y té que Alexandra prepara, y del cual aseguran contiene una poción mágica que logran una adicción.
Desde el Librobus se difunden mensajes de interés para los abogados, como la realización de congresos o diplomados a efectuarse en la zona, así como de cualquier noticia que deban conocer. "Siempre tengo contactos con ellos y estoy pendiente de pasarle las informaciones que sé que son de su interés".
Alexandra comentó que a partir de esta experiencia surgió la idea de crear una asociación civil que lleva por nombre Ciejuris. Esta organización tiene como propósito la planificación y realización de post grados, diplomados, conferencias, clínicas jurídicas para los estudiantes de derecho. Esta conformada por un consejo consultivo de 9 abogados y un comité estudiantil, integrado por 7 estudiantes universitarios.
Actualmente se encuentran en los preparativos del primer congreso, que se efectuará entre el 12 y 19 de junio próximos. "Estamos organizando todo lo que sería este primer evento. La intención es que los estudiantes, al igual que los profesionales del derecho, participen en estas actividades que enriquecerán sus conocimientos".
Alexandra tiene como meta de corto plazo culminar sus estudios de derecho que comenzó hace algún tiempo en una de las universidades privada de la zona.
"No importa cuanta agua siga viendo pasar por debajo de los puentes, seguiré haciendo realidad mis sueños, porque definitivamente aunque cueste un poco, si lo podemos cristalizar, y cuando eso ocurre la satisfacción que se siente es increíble e invaluable".