Eso de que "lo importante no es ganar sino competir" puede resultar lapidario para el equipo perdedor de un partido Caracas-Magallanes. En el ámbito académico, más allá de los lugares comunes, es una frase verídica. Bien es sabido que las contiendas estudiantiles tienen un papel sumamente importante en el desarrollo físico e intelectual de niños y adolescentes. Entre otros beneficios, los estimulan a demostrar sus habilidades creativas fuera del aula, incentivan el compañerismo y refuerzan amistades. Ya son harto conocidos los encuentros deportivos, las descargas gaiteras y las reñidas Olimpíadas Matemáticas. Lo que aún quizás no resonaba con tanta fuerza como los anteriores -dentro de este contexto- era el Festival Imaginarios de las Artes.
Se trata de un proyecto desarrollado por la empresa Imaginarios de Venezuela (dedicada al diseño conceptual y producción de eventos y espectáculos) y patrocinado por la marca Diablitos Underwood. La idea esencial del mismo es invitar a estudiantes de bachillerato a un concurso que, además de Teatro, incluye categorías propias de estos tiempos, como lo son Video y Fotografía Digital, y Graffiti. Los premios -que, aparte del primer lugar, contemplan numerosas subcategorías- van desde cámaras de alta definición hasta colecciones originales de películas venezolanas, pasando también por bolsos, zapatos deportivos y otros artículos pertenecientes al resto de las casas auspiciadoras.
Ya terminado el período de convocatoria (que se lleva a cabo a través de visitas a diversas instituciones públicas y privadas a escala nacional) resta apreciar los trabajos finales de estos muchachos, en espacios como el Centro Cultural Corp Banca (destinado para las piezas teatrales), la Plaza Miranda de Los Dos Caminos (donde se mostrarán los experimentos de los graffiteros), y algunas de las salas del circuito Cinex (dispuestas para las exhibiciones de fotografía y video digital). El evento arranca el próximo sábado 5 y termina el miércoles 22 de junio.
Mientras se sube el telón, le ofrecemos un breve recorrido por los renglones del certamen, explicados por Juan Carlos Souki, director de Imaginarios de Venezuela, magíster en Dirección Escénica, egresado de la Universidad de Columbia, de Nueva York. Se trata de un joven venezolano, de ancestros libaneses, que concibió y desarrolló sus primeros montajes cuando estudiaba en el Colegio La Salle La Colina y que participó, con su extinto grupo Enescena, en diversos festivales teatrales de los años noventa como el recordado José Ángel Porte Acero, organizado, en ese entonces, por el Ateneo de Caracas.
Imaginación 3D
Una salchicha extraterrestre llega a Caracas y, al percatarse del cuantioso número de "perrocalenteros" que plena la metrópoli, decide devolverse al espacio sideral, asustada de que puedan atraparla. Es el argumento del cortometraje ganador de la categoría Video del FILA 2009, titulado Sausaguy en América Latina, del joven director Mael Santiago, participante del colegio Santiago de León. Es, apenas, una referencia de lo que Souki describe como un gran despliegue de creatividad juvenil, en proyectos en los que suele reinar el humor. "Es la categoría que más nos sorprende, por la calidad final de las producciones. Los concursantes demuestran un manejo gráfico increíble de programas de animación en 3D y de la composición musical digital que conforman las distintas bandas sonoras de sus cortos. El comité evaluador está integrado por especialistas en Motion Graphics (gráficos que se sirven de la tecnología de la animación), con edades entre 35 y 45 años; es decir, la generación a la que le tocó descubrir este tipo de beneficios tecnológicos y que tardó algunos años en aprovecharlos, a diferencia de la nueva, que tiene la ventaja de sacarle el mayor provecho de manera casi inmediata".
En un clic
"Actualmente, las herramientas tecnológicas están servidas en bandeja para que los chamos se luzcan con sus trabajos fotográficos. Puedo decir con honestidad que hemos llegado a recibir, de un mismo participante, 30 fotos, de las cuales 26 son buenas. A sus cortas edades, casi todos se acercan a un perfil profesional", comenta el organizador sobre la categoría Fotografía. El año pasado, la ganadora del primer lugar fue Abigaíl Martín, con una cálida gráfica que tituló Amigas y que muestra un trío de féminas adolescentes retozando en medio del bosque. Además de Mejor Retrato, Mejor Fotografía Urbana, Mejor Fotografía de Naturaleza y Mejor Fotografía Experimental, existen también los renglones Mejor Uso de la Luz y Mejor Fotografía Publicitaria. Entre los invitados al panel calificador está el reconocido fotógrafo venezolano Fran Beaufrand.
Después del concurso
Al terminar la contienda, la mayoría de los participantes refuerza una decisión ya tomada, como lo es la carrera que quiere estudiar en la universidad, llámese, en este caso, Artes, Comunicación Social, Cine, Ilustración o Diseño Gráfico, entre muchas otras de la rama humanística. Algunos de los ex concursantes, que ya alcanzan la mayoría de edad, logran ser contratados para trabajos puntuales en su área de interés profesional. Rubén Barrientos, por ejemplo, ganador en la subcategoría Video Publicitario de 2009, comenta: "ya no soy solamente el chico que hace cortometrajes, sino el que vive y se apasiona por ello". A lo que Samantha Villavicencio, ex participante de la categoría Fotografía, agrega: "pienso que es una oportunidad para expresar tu arte y divertirte un rato". El ya mencionado Mael Santiago completa lo anterior asegurando que "más allá de la calificación que obtuvo mi cortometraje en la primera edición del concurso, creo que lo más valioso es haber conocido gente que se mueve en el mismo medio en el que yo quiero trabajar".
Hablan las paredes
La categoría Graffiti -según cuenta Juan Carlos- busca exaltar el valor de las conocidas gráficas urbanas. "El lema de este renglón es 'graffiti sí, vandalismo no', ya que queremos restarle el tinte negativo a esta forma de expresión artística. Los muchachos disponen de una pared de, aproximadamente, siete metros de largo por un metro 50 de ancho, soportada por un andamio. La misma está dividida en tres partes. En una de ellas, los participantes deben colocar, en directo, el Tag del grupo, que es como el logo que los identifica. En la otra, crear un personaje característico del colectivo. La tercera es para improvisar un aviso publicitario de la marca patrocinante". En 2009 obtuvo el primer lugar un quinteto de graffiteros de colegios del oeste del país llamado Desequilibrio Social, con una propuesta calificada de impecable. Este año, el punto de encuentro graffitero es la Plaza Miranda, ubicada al lado del Millenium Mall, de Los Dos Caminos. Entre los jueces de esta categoría se encuentran directores de arte como Vicente Corostola.
Sobre las tablas
Los habitantes de un pueblito venezolano, cansados de no tener una celebridad entre ellos, y con el firme propósito de quedar en la memoria colectiva, deciden crear su propio ídolo. Es así como surge El DiCaprio de Corosopando. Así se llama la obra, original de la joven autora venezolana Karín Valecillos, que ganó en la categoría Teatro en 2009, montada por el grupo Acce Homo, del Colegio San Ignacio. Respecto a los concursantes de este renglón, Souki dice, con entusiasmo: "nos asombra la cantidad de obras originales que nos llegan, justo cuando los dramaturgos del país atraviesan por tantas dificultades. Al mismo tiempo, es interesante ver a los chamos enfrentarse, con éxito, a los clásicos de Shakespeare, Molière y Calderón de la Barca, entre otros autores, los cuales adquieren, con esta experiencia, un lenguaje fresco". El jurado está conformado por figuras reconocidas de las tablas locales como el actor Antonio Delli y el dramaturgo Elio Palencia, entre otros.
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