El médico y psicólogo argentino Jorge Bucay dice que "en la vida siempre hay que buscarse un amante". Que la frase no sea entendida como un canto a la infidelidad. A lo que se refiere Bucay es a "ese algo que nos apasiona, lo que ocupa nuestros pensamientos antes de dormirnos". La cita viene a colación gracias al profesor Robert Rodríguez, docente de Educación Física de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, respetado comentarista de canales como RCTV y Meridiano Televisión y, desde sus años mozos hasta sus actuales 66 años, deportista empedernido. "Para mí, y para muchos, la natación es esa amante", comenta mientras explica el espíritu de los que, como él, entrenan y compiten en lo que se conoce como la categoría master de este deporte.
La misma agrupa -a escala mundial- atletas con edades comprendidas entre los 25 y los 80 años o más (se cambia de categoría cada cuatro años). Un buen porcentaje de ellos lo integran ex competidores que, pasadas sus glorias juveniles en las piscinas, decidieron volver al ruedo después de algunos años de retiro. Otros, simplemente, decidieron "lanzarse al agua", en el sentido literal de la expresión, después de los 40 y sin expediente atlético de por medio.
En Venezuela, la modalidad es practicada por un número, aproximado, de 40 clubes, los cuales se enfrentan, principalmente, en la Triple Corona de Natación Master Amistad (importante contienda nacional que se lleva a cabo, anualmente, en tres etapas), un evento organizado, conjuntamente, por la Fundación Triple Corona y la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos (Fedeva). Eso cuando no participan en las copas en aguas abiertas que se realizan en cauces naturales como los de los ríos Orinoco y Caroní. Sin mencionar los encuentros master entre los colegios de profesionales (médicos, abogados, ingenieros, profesores universitarios, etcétera) y las competencias foráneas convocadas por la Federación Internacional de Natación (FINA), en las que el país suele quedar bien parado, según cuentan los expertos en la materia.
Pero, más allá de los formalismos, en este contexto impera, sobre todo, la camaradería. El vitoreo de la audiencia se suma a la chanza que se da entre los participantes, quienes conforman una familia de amigos. En resumen se trata de un ambiente lleno de humor y amor en el que se encuentran relatos como los que ocupan estas líneas.
Amigas y rivales
"La práctica del deporte genera, además de bienestar, unas amistades muy fuertes, como la que yo tengo con la china", dice la atleta y comentarista deportiva Paola Ruggeri, de 48 años, (quien además fue Miss Venezuela y Miss Sudamérica 1983), sobre su duradero vínculo con María Hung, mejor conocida como "La China" Hung, de 50 años, perteneciente al Salón de la Fama del Deporte Venezolano (estuvo dos años consecutivos ocupando el quinto puesto entre las 10 mejores nadadoras del mundo). Juntas fueron a los juegos Panamericanos de México, en 1975, y a las Olimpíadas de Montreal en 1976. Actualmente, ambas pertenecen al equipo de natación Eca Master, bajo la batuta del fisioterapeuta e instructor Víctor Montero. En 2006, Ruggeri obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de Natación Master de Australia. En 2007, Hung ganó 10 medallas de oro en el Sudamericano Master, llevado a cabo en la isla de Margarita, y en 2008, quedó en el quinto lugar en los 100 y 200 mariposa en el Mundial de Natación Master de San Francisco.
"Nos conocimos, en nuestra infancia, siendo 'rivales' dentro de la piscina y amigas inseparables fuera de ella", prosigue Ruggeri. "Compartir la villa olímpica y la panamericana hizo que, hasta hoy, tengamos una conexión especial, como de hermanas gemelas. Yo había estado retirada de la natación y fue justamente ella la que me convenció de volver, hace tres años. Fue así como ingresé a este equipo. En este momento, más que las preseas, uno valora lo que ha aprendido de este deporte para su propia vida. Entre mis mejores recuerdos está mi maestro, Ramón Artigas, que era un visionario. Siempre me dijo que si dejas de practicar pierdes la condición, pero nunca el estilo. Y es verdad. La técnica de rotación de hombros que él me enseñó a ejecutar en mis comienzos, se sigue impartiendo hoy día como la más efectiva".
Por su parte, Hung dice que "en definitiva, lo que trasciende de todo esto es el valor humano. Por eso es que Paola y yo nos volvimos tan cercanas. Nos conocimos siendo unas niñas, cada una se casó, tuvimos hijos, nos divorciamos y aún la amistad perdura. Hace tres años, la animé a pertenecer a la categoría master porque acá se respira otro aire, distinto al de nuestra juventud como nadadoras. En este ambiente por supuesto que ganar es importante, pero entra en un segundo plano. Lo primordial es divertirse y compartir. Por cierto que, para mí, ha sido un privilegio, a estas alturas de mi vida, poder nadar junto a figuras como Anneliese Rockenbach, una de la mejores que ha tenido nuestro país, campeona nacional, medallista panamericana que, además, asistió a los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, y Tokio, en 1964. Eso sin mencionar a Ramón Volcán (en la actualidad pertenece al equipo Club de Natación Master Valencia), el más grande, quien está en el Salón de la Fama del Deporte Venezolano".
Resalta también en el grupo de féminas, de la misma selección, Maricarmen Martínez de Álvarez, de 71 años, tímida cuando se le pregunta sobre sus logros deportivos, siendo la que más ha roto récords en su categoría (entre 70 y 74 años). Algunos la llaman "la madre de todos", ya que, según cuentan, cuando "el Eca" sale de viaje a alguna contienda nacional o internacional, es la que está pendiente de si todos están bien o de si probaron alguna chuchería como merienda de la tarde. Consiente, especialmente, a su hija Carmen Rosa, de 48 años, quien, igualmente, forma parte de esta delegación. "Cuando salimos a competir yo no soy su mamá sino una nadadora más", aclara Martínez, quien comenta que en su familia nadan hasta los nietos.
Hombres al agua
"Soy campeón del mundo", grita eufórico -cual Leonardo Di Caprio en Titanic- el señor Benigno Rocco, quien, próximamente, cumplirá 79 años de edad, en alusión a que se convirtiera, en 2006, en uno de los 10 mejores nadadores del Mundial Master de Natación, llevado a cabo en Stanford, California. "Me siento bien, ¿sabes? Como un carajito", comenta entre risas mientras explica que tiene más de 45 años nadando, desde su infancia, en su Italia natal, pasando por la época en la que llegó a Venezuela, en 1952, en pleno régimen de Marcos Pérez Jiménez, hasta estos días en los que entrena, una hora diaria, en la piscina del Círculo Militar. Allí se prepara para las competencias con el equipo de Gregorio "Goyo" Tavío, profesor de 82 años, que también se mantiene al pie del cañón con el deporte.
"La que me convenció de volver a nadar fue mi hija. Me decía: 'papá si mi profesor de historia llegó de segundo en el Mundial de Atlanta, tú también puedes competir'", comenta Alfredo Colimodio, de 67 años. "Y tenía razón, ya tengo más de 200 medallas de oro. No está mal para haber retomado el deporte hace 10 años, ¿verdad?", dice quien, antes del retiro, nadó desde sus dos años hasta los 22, para luego dedicarse a la comercialización y mantenimiento de equipos médicos, oficio que hasta el sol de hoy le ocupa. Por estos días, además de nadar, camina 10 kilómetros diarios y, eventualmente, practica softball y pesca submarina. "Estoy divorciado y tengo una novia con la que, seguramente, me voy a casar este año. Ella es 10 años menor que yo. Es que estaba difícil conseguir una de mi edad. Usted me entiende, ¿verdad?".
Digno de admiración es, igualmente, el caso de Gustavo Mujica. Su discapacidad visual -que padece desde los 17 años- no ha sido un impedimento para que se haya mantenido activo como atleta por más de dos décadas. "Cuando empecé en esto todo el mundo estaba a la expectativa de mi desempeño, pero ya me ven como uno más del grupo", dice este deportista, de 50 años, perteneciente a la Asociación Polideportiva de Ciegos de Miranda, quien ha participado en los Juegos Paralímpicos (competición olímpica oficial para atletas con discapacidades físicas) de Barcelona 92 y Atenas 2004. "En una competencia, lo único que me distingue del resto es que mi entrenador me espera, con una varilla, en el carril. Al tocarla, sé que ya llegué a la meta", explica.
Ricardo González, también del Eca Master, comenta que "al cumplir los 44 años, vi cómo me estaba creciendo la barriga, y pensé: 'es hora de retomar el deporte'. Así fue como comencé a nadar en el Valle Arriba Athletic Club, donde me propusieron entrenar para el Eca. De chamo, mi profesor era Alfonso Victoria, "el viejo", toda una estrella en este ámbito". Ricardo se convirtió en uno de los mejores nadadores de la categoría master en 2009. "Ahora compites sin la presión con que lo hacías en tu juventud y, además, la pasas genial".
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