Nunca es tarde para poner en práctica un plan alimentario que no sólo favorezca la pérdida de peso (o ayude a mantenerlo), sino también a preservar la lozanía y juventud de la piel. Seguramente ha escuchado la frase "somos lo que comemos", pues es cierta. La nutrición juega un papel fundamental en la lucha contra el envejecimiento prematuro. Sin embargo, los malos hábitos alimentarios aunados a factores negativos como beber alcohol o fumar, no hacer ejercicios, no dormir lo suficiente, el estrés y el entorno (contaminación, por ejemplo) no ayudan en la consecución de esta meta.
Más que lo hereditario, es el cómo vive una persona lo que determinará su salud, su vitalidad, su productividad, y, por ende, su apariencia, tanto por fuera, como por dentro. Y en ese estilo de vida la alimentación es vital. ¿Por qué? por las propiedades antioxidantes que tienen algunos alimentos, capaces de retardar los signos de la vejez y de mantener las facultades físicas y mentales en óptimas condiciones.
Enemigo al acecho
El oxígeno sufre un proceso de oxidación en el cuerpo, ya que, para obtener energía produce una serie de reacciones químicas que crean residuos. Estos son los radicales libres, moléculas inestables que, si bien no son del todo malas, pues el organismo las produce para combatir virus y bacterias, cuando aparecen en exceso resulta imposible neutralizarlas. El ataque despiadado de estos elementos nocivos, acompañado, por lo general, de los factores negativos antes mencionados, no sólo favorece la degeneración celular (provocando hasta su destrucción o mutación genética) sino, además, puede acelerar el proceso natural del envejecimiento. En consecuencia, la piel se reseca, el cabello se debilita o luce opaco, la piel pierde luminosidad, se marcan las líneas de expresión y aparecen las arrugas antes de tiempo. De igual forma, las enfermedades se suscitan a menudo (respiratorias, inflamatorias, degenerativas y, hasta cáncer). En pocas palabras, la persona puede parecer de mayor edad y volverse poco saludable.
Para defender las células y lograr que el organismo recobre su energía y vitalidad el cuerpo crea enzimas antioxidantes que ayudan a neutralizar la acción de los radicales libres. Sin embargo, a veces, éstas resultan insuficientes. Se requiere, entonces, de una mayor protección antioxidante. Estas sustancias, además de bloquear el efecto perjudicial de los enemigos en cuestión, ayudan a retrasar el proceso de envejecimiento y a evitar la oxidación de las células. Los nutrientes antioxidantes por excelencia son las vitaminas, en especial la A, la C y la E; los minerales, como el zinc y el cobre; y los oligoelementos, como el selenio, presentes en muchos alimentos.
Según el doctor Nicholas V. Perricone, dermatólogo y docente estadounidense, el envejecimiento no es sólo consecuencia de los genes o la edad, sino también de un tipo de inflamación que sucede en las células. Fundamentado, científicamente, en lo que ha dado a conocer como su Teoría de la Inflamación del Envejecimiento, esa inflamación, provocada por oxidantes y los hábitos perjudiciales del estilo de vida de cada quien, causa el desencadenamiento de radicales libres, los cuales aceleran el deterioro de otras células, y por lo tanto, la vejez. Asegura que esa degeneración celular se acelera, básicamente, por la ingesta de alimentos inflamatorios, como el azúcar y los hidratos de carbono con alto contenido glicérico, aunado a los agresores ambientales, los cambios hormonales y el estrés.
Aún cuando esa inflamación se localiza a nivel celular, el especialista indica que ésta se manifiesta en las bolsas que se forman bajo los ojos, en una piel flácida, con arrugas, sin tonicidad, sin luminosidad, igual que cuando el rostro se nota "hinchado", lo que siempre va acompañado de cansancio, fatiga y hasta falta de concentración. Perricone afirma que cuando se minimiza esa inflamación interna todo vuelve a su lugar y los resultados son evidentes. Partiendo de esta teoría desarrolló un método nutricional para reducir y prevenir esta inflamación así como para revertir y retardar las señales de envejecimiento.
Dieta quita años
Sin duda, una alimentación variada y equilibrada, además de ayudar a bajar de peso, ayuda a mantener la buena salud, la juventud y la belleza de la piel. El consumo de verduras, legumbres, frutas, ácidos grasos, carnes blancas (pollo-pescado-pavo), cereales ricos en salvado y granos integrales, es clave para obtener las vitaminas y minerales que evitan la oxidación de las células y neutralizan la acción de los radicales libres.
Según el doctor Perricone, el cuerpo necesita una provisión diaria de proteínas de alta calidad, carbohidratos con bajo contenido glicémico y grasas buenas. Lo que no necesita es azúcar y los hidratos de carbono que tienen alto índice glicérico (tienen mucho almidón) y se convierten rápidamente en azúcar, como los plátanos, los jugos de frutas, las papas, la pasta, el pan, el arroz, el maíz y los cereales procesados. Al comerlos, advierte, inmediatamente sube el nivel de azúcar en la sangre, lo que provoca que el cuerpo produzca más insulina de la necesaria, provocando una inflamación celular. Esos azúcares se transforman, después, en grasa y en aumento de peso. Además, promueven una piel opaca, con falta de tonicidad y mayor tendencia a arrugarse.
Su dieta debe ser considerada un tratamiento antiinflamatorio, que proporciona belleza de adentro hacia fuera. Ésta consiste en consumir alimentos y bebidas que ayuden a mantener equilibrados los niveles de azúcar en la sangre, lo que ayuda a combatir el rápido aumento del nivel de insulina, el cual contribuye a muchas condiciones crónicas y enfermedades, como la obesidad, la depresión, el estrés, la ansiedad, la diabetes, las enfermedades del corazón, el cáncer, el Alzheimer y, por supuesto, el envejecimiento.
Para seguir su plan nutricional él propone 10 grupos de alimentos:
1. Omega 3: Proveniente del salmón, atún, sardina, huevo, linaza, entre otros.
2. Fruta ricas en fibra: Como la naranja y la manzana.
3. Frutas con grasa: Como las aceitunas y el aguacate.
4. Especies: Todas. Ayudan a combatir la micro-inflamación y mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
5. Ají: Disminuye el apetito, acelera el metabolismo y combate la inflamación.
6. Semillas y Nueces: Ricas en proteínas y grasas buenas (ajonjolí, linaza, almendras...).
7. Frijoles y Lentejas: Ricos en fibra, antioxidantes y proteínas. Contribuyen a quemar grasa y controlar los niveles de azúcar en sangre.
8. Productos probióticos: Como el yogur. Son ricos en calcio, proteínas y bajos en grasas y colesterol.
9. Cereales enteros: La avena y la cebada. Por su contenido en fibra y ser muy nutritivos
10. Vegetales: Espinaca y otras hojas verdes, repollo, brócoli y hierbas culinarias.
Asimismo, recomienda disminuir la margarina, los aceites, las harinas, y reemplazar el azúcar por un edulcorante.
caroquint@hotmail.com
Nicholas V. Perricone
Es un médico dermatólogo, experto en nutrición y en medicina antienvejecimiento. Conocido como el padre de la Teoría de la Inflamación del Envejecimiento, es autor de tres best-sellers, números 1 del The New York Times: The Perricone Promise (2004), The Perricone Prescription (2002), y The Wrinkle Cure (1998), así como de otras publicaciones sobre el cuidado de la piel, la dieta y la salud en general. Los más recientes: Dr. Perricone's 7 Secrets to Beauty, Health and Longevity (2006), y Ageless Face, Ageless Mind (2007). Tiene una línea de productos de cuidados para la piel, cuyas fórmulas incluyen vitaminas, ácidos e ingredientes que ayudan a corregir y revertir los signos visibles del envejecimiento, mantener la juventud y garantizar la salud de la piel. Puede informarse más en el site http://www.perriconemd.com.
Lifting Nutricional
Uno de los planes o dietas más exitosas de este médico estadounidense es la de los tres días, que ayuda a eliminar toxinas y que, además, provee un efecto lifting o tensor a la piel. Sostiene que a la par de los casi cuatro kilos que podrían perderse en ese tiempo, los efectos pueden ser tan notables que parecerá que se han hecho algún tratamiento estético: "Los poros del cutis se verán más finos, las ojeras desaparecerán, la piel estará más fresca y resplandeciente", asegura. Es importante seguirla al pie de la letra, sólo así garantizan los resultados, y tratar de añadir dos vasos más de agua de ocho a 12 onzas, a lo largo del día.
-Al despertar
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.
-Desayuno
- Una omelette con dos claras y una yema de huevo. O un trozo de salmón, de 110 a 170 gramos, a la parrilla (evite el salmón ahumado por el exceso de sal que contiene).
-1/2 taza de avena hervida (no instantánea).
- 1 rebanada delgada de melón con 1/2 taza de fresas o moras frescas.
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.
-Almuerzo
Un trozo de salmón, de 110 a 170 gramos, a la parrilla (cocinado con aceite de oliva y limón). Opción: salmón enlatado con un poco de limón; o atún y/ó sardinas enlatadas en aceite de oliva.
- 2 tazas de ensalada verde (lechuga) aderezada con aceite de oliva extra virgen o jugo de limón.
- 1 rebanada delgada de melón con 1/2 taza de fresas o moras frescas.
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.
Merienda
- 60 gramos de pechuga de pollo o 170 gramos de yogur natural.
- 4 avellanas sin sal.
- 1/2 manzana verde.
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.
Cena
- 110 a 170 gramos de salmón a la parrilla.
- 2 tazas de ensalada verde (lechuga).
- 1/2 taza de verduras al vapor (espárragos, brócoli, repollo, espinacas) aderezadas con aceite de oliva.
- 1 rebanada delgada de melón con 1/2 taza de fresas o moras frescas.
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.
- Antes de dormir (opcional)
- 60 gramos de pechuga de pavo o pollo asado y bajo en sal.
- 4 almendras o 4 aceitunas verdes
- 1/2 manzana verde o 1/2 pera.
- 1 vaso de agua de ocho a 12 onzas.