Feng Shui significa literalmente Viento y Agua; es un sistema chino de origen ancestral que conjuga las leyes del Cielo (astronomía) y de la Tierra (geografía) para mejorar la vida recibiendo energía positiva. Para los seres humanos -sobre todo para las mujeres- el cambio es una constante; atravesamos etapas difíciles mientras asumimos múltiples roles y en ese transitar la imagen que nos devuelve el espejo refleja los vestigios de las batallas emocionales; estas encrucijadas son las que nos impulsan a una renovación del look. Yatzil Bilancieri, pionera en Venezuela en ofrecer asesoría estética terapéutica basada en el Feng Shui para equilibrar la belleza con la paz interna, habla de este tema.
Búsqueda elemental
El primer paso en el estudio es responder un cuestionario en el cual se determina qué elemento de Feng Shui (fuego, tierra, metal, agua o madera) rige a la persona, señala la especialista y precisa que "esto indica en qué emoción está enganchada y por qué reacciona de cierta manera". Acto seguido, se procede a hacer uso del Barómetro de los Elementos, instrumento que mide el nivel de energía Yin (femenina) y Yang (masculina). "Todos poseemos ambas energías y cuando una predomina sobre la otra es cuando sentimos desequilibrio y actuamos desde la emoción que nos domina" , apunta Bilancieri.
Una vez determinado el elemento y el balance entre las energías Yin y Yang se decide qué elemento se debe atraer para lograr la armonización; puede tratarse del mismo o de uno opuesto que llene la carencia. En este punto comienza la asesoría porque el elemento se expresa a través de los colores de las prendas de vestir, las texturas de las telas, los cortes y los modelos, la forma y el tamaño de los accesorios, la forma y el color de los zapatos, etc. "Las recomendaciones de vestuario hacen que el clóset se maximice y ayudan a comprender cómo hay prendas que compramos impulsivamente y jamás usamos, nos las ponemos y nos las quitamos inmediatamente. Eso sucede porque se trata de colores, formas y texturas que representan a un elemento que se rechaza porque no se necesita", explica la especialista.
Este diagnóstico no tiene relación con el signo chino bajo el que se haya nacido, "es un reflejo de la circunstancia o momento que se experimenta en la vida. En la medida que esta emoción se sana, cambian los elementos alrededor; sólo le permite tomar conciencia y claridad para cambiar o superar una etapa".
Cabello, maquillaje y aromas
Con la información del elemento se procede al diseño del cambio de look: "Sugerimos cómo se debe llevar el corte de cabello en cuanto a la forma y los efectos conectados con su elemento, el matiz de color, hasta qué punto se debe aclarar u oscurecer, si lo ideal es que sea un color denso o con iluminaciones; asesoramos en cuanto al maquillaje, los colores que se de deben usar para sombrear, en los labios, en las uñas y así vamos diseñando toda la imagen de forma integral y personalizada", detalla Bilancieri.
Por otra parte se indican cuáles son las terapias adicionales idóneas para potenciar esa conexión positiva: masajes bioenergéticos, reflexoterapia, sanación reconectiva, masajes con cristales, hidroterapia; todo dependiendo de las necesidades de la persona. Asimismo se indican las piedras o cristales que se deben colocar en los espacios donde habita el individuo de acuerdo a su elemento. "Estas terapias evitan que las emociones se somaticen y desequilibren el cuerpo físico, liberan esos nudos energéticos", apunta.
Atención especial merece la aromaterapia, ya que cada elemento se encuentra conectado a un grupo especial de aromas: "Los olores equilibran y calman, así que recomendamos cuáles son los aromas que le pueden ayudar para que los incorpore a través de su perfume y con velas aromáticas, aceites esenciales e incienso en su entorno para que esta terapia, que sintoniza a la mente y el corazón, esté siempre trabajando a su favor".
Mapa para la armonía
A juicio de Yatzil Bilancieri, la terapia del Feng Shui de la belleza se adapta a cualquier etapa de la vida: "Podemos aparentar que estamos bien, estables, pero sentimos un vacío; esas respuestas solo se encuentran dentro de nosotros mismos, este tratamiento no es más que un conjunto de herramientas para hallar esa armonía interior y sanar las emociones que nos hacen daño". Variables como la edad, contextura física y características raciales son tomadas en cuenta: "Debemos aceptarnos como somos, no podemos acomplejarnos y ni vivir esclavizados en función de alisarnos el cabello o a tener las medidas perfectas; yo soy una defensora del cabello crespo y de arreglarlo para que se vea precioso sin sacrificio. La belleza no es solo superficial, todos somos bellos desde el interior y cuando estamos en equilibrio y en paz eso lo perciben los demás".
En su consulta, la especialista refiere que han llegado más hombres de lo que podría pensarse: "Hay muchos hombres que reprimen sus emociones, que no desarrollan su energía femenina (Yin) y eso es muy importante hoy en día, que se conecten con el sentir para que tengan una relación más fluida con sus parejas, con su trabajo. Ellos especialmente deben potenciar su voz de la conciencia, esa conexión con Dios a la que no le hacemos mucho caso".
En adolescentes rebeldes, el Feng Shui de la belleza funciona muy bien, considera la especialista: "Al descubrir la emoción que lo mueve, que puede ser rabia, miedo o frustración, al determinar cuál es ese elemento y al equilibrarlo en su imagen, todo lo demás se armoniza alrededor de él; entonces puede tener más concentración para estudiar, ponerse más dócil o canalizar esa energía hacia la parte artística".
"El Feng Shui de la belleza aclara el panorama de vida, ayuda entender más profundamente quién se es y por qué se reacciona de cierta manera".
Pionero del Lejano Oriente
Billy Yamaguchi es el primer profesional de la belleza que ha integrado el Feng Shui a las técnicas modernas de estilismo. Él explica que la "Belleza Feng Shui" se trata de leer la energía de la persona, encontrar quiénes son en el interior y conectarlos con el exterior. "Nuestra meta es ayudar todos a encontrar su poder y su belleza interna".
Yamaguchi es el estilista de reconocidas celebridades como Julia Roberts, Ashley Judd, Drew Barrymore y Mel Gibson. Cuenta con seis salones en California, una línea de productos de belleza y su trabajo ha sido reseñado en revistas como People y Glamour, y en el reality show Queer Eye for the Straight Guy.
En 2004 editó el libro Belleza Feng Shui: Trayendo los principios ancestrales de balance y armonía a su cabello, maquillaje y estilo personal, el cual ha definido como "un mapa para entender la energía individual de acuerdo a las reglas de Feng Shui y mi experiencia profesional". El libro está organizado por elementos y las recomendaciones en cuanto a peinado, ropa, maquillaje y ejercicios para cada uno.