"Entre la señorita Cometa y la Cenicienta"
"La pregunta no está fácil. Ni el psiquiatra me ha puesto en semejante aprieto. Yo no fui una niña prodigio, así que no me leí los clásicos de donde sacar, años después, una respuesta deslumbrante. Seamos sinceros: me debato entre La señorita Cometa y La Cenicienta, porque Heidi (libro y comiquita) era muy campesina para mi gusto. Eso de pasear ovejas no combinaba en una ciudad como Caracas. Me gustaba Jo, protagonista de Mujercitas, que amaba escribir. Ahora a La bella durmiente la detestaba por andar puyándose con lo que no debía; mientras que Blancanieves no paraba de limpiar. De entre todas, escojo La Cenicienta por aquello de la transformación, del convertirse en otro, de la vida que te cambia para bien a la vuelta de una sorpresa. Sí, crecí con el cuento del Príncipe Azul. Qué puedo decirte. He besado sapos y a ratos los he visto príncipes".
"Que peleen por mi"
"Estos tiempos reclaman heroínas de verdad, que peleen por lo que creen, que ayuden al que tienen al lado. Se requieren heroínas que hacen cosas enormes: pelean contra el hambre, por las ballenas o contra la violencia doméstica. Destaco las heroínas que crían a sus hijos para que sean mejores personas, las que hacen que su pedacito de mundo sea mejor. Eso se contagia. Tiene que contagiarse".
"De la que se escirbe..."
"Escribo de la mujer de la calle, de mis amigas, o las amigas de mis amigas. Las heroínas están en todas partes. Y no porque esperan príncipes para ser felices. Más bien, a veces los dejan, y algunas otras se fajan a construir un proyecto en pareja. Escribo sobre aquellas mujeres que se transforman, se equivocan y se levantan. Muchas de éstas crecen, se enfrentan al espejo, cambian y, al final, se convierten en alguien mejor de lo que eran. Sin castillo, al lado o no de un señor azulito".
Doris Seguí
Escritora de Tomasa Tequiero
"Me identifiqué con Margarita Gautier"
"Esto fue luego de leer La dama de las camelias, de Alejandro Dumas, hijo. Obviamente no fue por su oficio (cortesana), sino por su generosidad de alma y capacidad de renuncia; aparte de que, cual Marilyn Monroe, murió en plena juventud y belleza. Por aquella época, yo comulgaba plenamente con los valores del Romanticismo (movimiento cultural y político del siglo XVIII que confiere importancia a los sentimientos). Pero, años después, siendo adulta, cometí el error de volver a leer la novela: no se dio el milagro de la identificación, sino una gran decepción. Margarita Gautier seguía siendo la misma, pero a mí ya no me gustaba. Por el contrario, me sublevaba ver que se dejara manipular por el egoísmo del suegro. Me indignaba su pasividad".
"Necesitamos una con carisma"
"A pesar de la globalización, el mundo en este momento me parece demasiado heterogéneo para necesitar un solo tipo de heroína. Aquí haría falta una con un gran carisma comunicacional que nos recuerde a todos que el primer e inalienable valor es la vida".
"De la que se escribe..."
"En mi telenovela Que el cielo me explique parto de todo lo contrario a una heroína. Mi protagonista es una muchacha común y corriente, portadora de algunos antivalores, compartidos por muchos de nosotros hoy: demasiado individualismo, algo de paranoia y una gran falta de solidaridad. Mi reto como autora es encontrar el periplo de transformación para esta joven, y lograr la conexión del público con esa ruta que cada uno de nosotros puede transitar.
Me refiero al camino interior hacia el héroe o heroína que, aunque usted no lo crea, está vivo y sabe. Siempre sabe qué acciones tomar".
Cristina Policastro
Escritora de Que el cielo me explique
"Queria ser Meteoro"
"Cuando era chama quería ser Meteoro y ganarle a los malos con su súper carro. Supongo que yo quería ser un héroe y durante los años setenta no había heroínas de comiquita y yo no me veía encerrada en un castillo esperando a que me rescatara nadie. Ahora, yo de las heroínas de televisión quisiera tener las elipsis; es decir, que cuando la pobre va en una cola o al banco o a cualquier cosa rutinaria o fastidiosa uno corta o se la salta y ella aparece divina en una nueva situación apasionante. Lo que no le envidio es que ella tiene que verse estupenda siempre. Ser la escritora es mucho más cómodo".
"Que seocupen de la ecología"
"Creo que el país y el planeta necesitan héroes y heroínas que se ocupen en serio de la ecología. Que se olviden de la ambición de riqueza que los lleva a la guerra y de verdad le metan el corazón y el dinero a no contaminar y cuidar el agua".
"De la que se escribe..."
"Para crear mis personajes me inspiro en mujeres de la vida real que podemos creernos heroicas por ocuparnos de los hijos, los trabajos, la casa y de todo, además de, al mismo tiempo, asumir una dieta y andar en tacones, aun cuando en el fondo, estemos agotadas por el insólito esfuerzo".
Mónica Montañés
Escritora de Harina de otro costal
"Me estremeció Luisa Cáceres de Arismendi"
"Va a sonar más que trillado, pero mi mayor heroína fue siempre mi mamá. Una mujer que con mucho esfuerzo logró hacerse profesional universitaria y luego ser respetada, querida por todos en el Hospital Universitario de Caracas, donde trabajó por casi cuarenta años. Alguien quien siempre tenía respuestas a mis preguntas, sobre el himno, la capital de algún remoto país del mundo, por qué se extinguieron los dinosaurios, cómo es que venimos del mono, por qué lucha Don Quijote contra molinos de viento, en qué estaba pensando Cervantes. Mi mamá es la mujer que quiero ser, una excelente profesional, una madre cálida, amiga, una buena hija y una buena amiga. Y, más allá de la oda a mi mamá, debo decir que desde niña me estremeció siempre la historia de Luisa Cáceres de Arismendi. Quizás por la visita temprana al Castillo de Santa Rosa en Margarita. Me la imaginaba embarazada, teniendo a su hijo en aquel calabozo (mi mente construyó mil historias...), dispuesta a todo por amor, por fidelidad, por defender un ideal. Hay mucho de esa mujer-guerrera con la que me contacté de niña, en mí, hoy día".
"Que enseñe a valorar la vida"
"Creo que toda sociedad necesita de hombres y mujeres que enseñen a valorar la vida, independientemente de credos, religiones, diferencias económicas o razas. A valorar el derecho a elegir, el ejercicio consciente del libre albedrío, la compasión, la caridad, el perdón y el respeto. Madres que enseñen a sus hijos a sentir, a valorarse"
"De la que se escribe..."
"Sin dudas en la heroína de a pie. Esa que se levanta a las cuatro de la mañana a batallar con la vida, con la falta de agua, de luz, con la inseguridad... Esa es la más grande de las heroínas. Esa que a pesar de todo conserva un corazón puro, deseoso de amar y ser amado y cree y lucha por un futuro mejor".
Iris Dubs
Autora de Libres como el viento