Ellas son tres mujeres que rompieron el molde. Sus amigos y colaboradores las catalogan de posesivas, autoritarias y hasta tiránicas, pero no dudan en resaltar su capacidad para administrar recursos, resolver inconvenientes de último momento e inspirar con una sonrisa o un abrazo al más agotado.
Dos barquisimetanas y una caraqueña, "tan larense como el tamunangue", según ella; conforman el trío de admirables trabajadoras de la cultura en la ciudad: María Eugenia Ramos de Ceballos, mejor conocida como Mau de Ceballos; Zuly Perdomo e Isabel Caroto, son las directoras del Festival Internacional de la Oralidad, el Festival Internacional de Jazz de Barquisimeto y el Festival de Cortometrajes de Barquisimeto, respectivamente.
Cada una desde su área y en tres momentos distintos del año, logran ubicar a la capital larense como centro de los cuentos, el jazz y el cine en Venezuela. Ninguno de los tres festivales tiene un propósito lucrativo, no viven de eso y sin embargo consideran que son los mejores días del año.
"Es un asunto de satisfacción por hacer algo que trascienda y que haga sublime la cotidianidad", apunta Zuly Perdomo. Isabel Caroto complementa recordando el parlamento de una película argentina que vio recientemente (La mirada de sus ojos): "tu le puedes cambiar a una persona lo que sea, pero no su pasión"; y Mau de Ceballos despierta la risa de sus colegas recordando que una amiga suya dice no estrenar ropa en navidad, sino en el festival de la oralidad.
Así ejemplifican la magnitud y el impacto que tienen su "hijos", como llaman a sus festivales. Un trabajo que ya no hacen con las uñas, sino con las cutículas, y que no sería posible sin el apoyo de sus colaboradores, voluntarios y amigos, que inspirados en el amor de madre de estas tres mujeres, se han enamorado también de sus anhelos.
A propósito de celebrarse el próximo 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, queremos rendir un tributo a todas aquellas labriegas de sueños, a través de estas tres columnas de la cultura y el arte en la región.
¿El éxito de sus festivales tiene que ver con el hecho de ser mujeres?
Mau: "Puede ser. A las mujeres nos programan desde chiquitas: tienes que criar, alimentar, organizar, rendir, y esa capacidad de organización se evidencia en nuestros festivales".
Zuly: "El hecho de ser mujeres ayuda mucho porque nosotras somos capaces de tener los bebés, administrar la casa, atender la pareja, ir al trabajo, hacer ejercicio, chismear; pero también tiene que ver con la pasión con la cual uno asume el proyecto".
Isabel: "Las mujeres somos más aprehensivas y todo lo asumimos con una pasión diferente a los hombres. Nosotras somos más apegadas a los hijos, a la casa, la familia. Y como organizadoras nosotros asumimos el festival como una cosa que es tuya y que no debes desamparar".
Si sus festivales son como hijos, ¿qué tipo de mamás son ustedes?
Mau: "Sobreprotectora, controladora& ¡pichirre! (Risas). Pero como mi festival es el más antiguo (20 años) soy abuela, y ahí soy complaciente, pero a la vez exigente".
Zuly: "Soy una mamá de mente amplia. Los músicos son mis principales aliados y con ellos soy atenta y dedicada. Pero con el equipo de trabajo soy un poco olvidadiza, me diluyo, y ellos me centran".
Isabel: "También controladora, pero no pichirre, más bien derrochadora. Soy una mamá abierta, negociante y muy necia. Todo me lo preguntan porque si no me gusta algo voy hacer que lo cambien".
¿Con qué otro aspecto de la vida, harían una analogía de sus festivales?
Mau: "Como cuando estás organizando una fiesta. Pensando que le vas a dar, cuál va a ser el banquete, los cotillones y los nervios de la primera pieza, o el vals de los 15 años. Es una fiesta de amigos, donde estamos todos, sin ninguna distinción política, social o económica".
Zuly: "Es como educar, uno se preocupa porque además de las funciones quede algo en la ciudad, en la gente que va, y es muy satisfactorio ver como Barquisimeto ha crecido en tamaño, pero también en apetito por la cultura, por las artes".
Isabel: "Es como construir mi casa. Yo compré una vivienda básica, pero con el tiempo la he ido decorando a mi gusto, cambiando cosas y agregando otras, satisfecha de que la gente venga y me diga: que bello esto, como se parece a ti".
Las tres coinciden en su preocupación por la formación. ¿Cómo calculan la incidencia de esos programas educativos?
Mau: "Como Festival tenemos 17 años, pero como Unión de Narradores Orales Escénicos tenemos 20 y desde el comienzo siempre fuimos a las comunidades, parques y escuelas a dictar talleres. Eso significa que ya hay un público formado para la oralidad y eso se evidencia en la asistencia, técnicos y en la generación de relevo de cuenta cuentos".
Zuly: "Se puede apreciar en el intercambio con los artistas invitados. En la calidad de las preguntas y respuestas. El nivel de nuestros músicos es muy alta y los extranjeros lo reconocen. La gente del conservatorio nos recibe entusiasmada y se han convertido en sede permanente del Festival de Jazz".
Isabel: "Creo que se puede medir en la cantidad de gente que va a los talleres. Puede parecer poco 50 personas, pero en formación cinematográfica es buenísimo porque yo siempre he creído que el problema del cine nacional es de formación. Yo aspiro que mucha de esa gente multiplique sus conocimientos en su propio entorno".
¿Qué es lo más satisfactorio?
Mau: "Lograr esa hipnosis colectiva a través de la palabra. Quizás lo más satisfactorio es saber que de 100 personas logramos tocar la fibra de dos".
Zuly: "Cuando tu ves a un grupo de músicos de distintas nacionalidades, cultura e incluso lengua, que al hablar uno no lo entiende nada, pero que a través de su música logra comunicarse con todos, tender un puente donde no hay frontera étnica, social o ideológica. Lograr ser parte de ese momento sublime, espiritual, armónico y saber que le quedó a la ciudad es lo más satisfactorio".
Isabel: "Se me viene a la mente una frase que José Martí le escribió a Leopoldo Lugones cuando él se suicido: 'Si lo hubiese sabido no te hubiese amado tanto, porque la tierra se hizo para pedestal y no para sepulcro'. Uno sueña y se eleva, no por una cuestión de triunfar, sino porque te mueve la pasión. Saber que lo que hiciste con amor otros también lo reciben con amor, aun sin conocerlo es quizás lo más satisfactorio".
¿Y lo más difícil?
Mau: "Hacer un festival con plata es fácil, difícil es lo que nos toca a nosotras, buscando medio para hacer un real. Estos festivales se hacen porque muchas instituciones, personas y organizaciones ponen un poquito. Creo que las empresas privadas a través de los programas de responsabilidad social pueden hacer mucho por el arte y la cultura".
Zuly: "La locación. Además de las dificultades que ya han nombrado, es el tema de los espacios, en muchos lugares falta mejorar los camerinos, los servicios. Claro, hay que hacer un reconocimiento a la UCLA que siempre apoyan los eventos y pone a disposición el auditorio, pero esta claro que es un espacio universitario, no de espectáculos".
Isabel: "Manejar los imponderables. Eso que tu no tienes previsto y se presenta, que un invitado no venga o no llegue a tiempo. Por ejemplo en la edición pasada los productores de Elba Escobar nos dijeron: 'Si Elba no tiene línea telefónica para hacer su programa de radio no puede ir', y ese día trabajamos más solventando esos requerimientos que el resto de los días del festival".
¿A cuál cuento se parece el Festival de la Oralidad?
Mau: "Al de Francisca y la muerte, un cuento cubano sobre una negrita que no dejaba de trabajar: '¿Dónde está Francisca?', exclamaba la muerte. 'Está por allá', respondía la gente, pero la muerte la buscaba sin tener éxito. '¿Francisca, cuándo te vas a morir?', le preguntaban y ella decía "Nunca, nunca, siempre hay algo por hacer'".
¿Con qué película identifica el Festival de Cortometrajes?
Isabel: "Con El Cartero de Michael Radford (1994) por el hecho de que algo tan pequeño para algunos te lleve hacer cosas tan grandes, que incluso en algún momento pensaste imposibles de lograr. Después de filmar la película el protagonista se muere, pero el impacto de lo que hizo humildemente es tan profundo que te aniquila".
¿De quién sería la banda sonora del Festival de Jazz?
Zuly: "De Chucho Valdés. Porque su música representa la reunión de muchas cosas: el arte, la cultura, lo contemporáneo y el folclor. Su padre Bebo Valdés es considerado el mejor pianista de Cuba, y él no sólo ha elevado aún más el nombre de su herencia musical, sino que lo ha llevado a otro nivel, un arreglo suyo, una composición, puede cambiarte el estado de ánimo. Chucho es el Caribe, como nosotros".
Está por venir
- Festival Internacional de Narración Oral: Junio. Será en homenaje a los técnicos y a una familia que tiene tres generaciones yendo a los festivales. El artista invitado a la Galería Rafael Monasterios de la UCLA en el marco del festival será Manuel Rivero y entre los narradores que se han contactado figuran representantes de México, Colombia, Uruguay, Costa Rica y Venezuela. Son países recurrentes pero esta vez con cuenta cuentos nuevos.
- Festival Internacional de Jazz: Noviembre. Está confirmada la asistencia del Berkley College Institute para hacer audiciones y otorgar tres becas a músicos venezolanos para hacer estudios On line con esta institución con sede en Boston y considerada la universidad del jazz. Entre los invitados se esperan artistas de Italia, España, Estados Unidos y Argentina.
- Festival de Cortometrajes de Barquisimeto: Diciembre. Por primera vez habrá un país invitado (México o España). "Queremos darle espacio a una gran cantidad de producciones internacionales que nos llegan, pero sin perder nuestra calidad de festival nacional", explica Isabel Caroto, por eso con ellos se realizará un concurso. El tema central de este año está entre la música en el cine o los directores.