Acudimos al médico cuando nuestro cuerpo comienza a dar señales inequívocas que su equilibrio saludable se ha vulnerado. Sin embargo, existen enfermedades potenciales y silentes que pueden ser detectadas con un simple examen, el cual hace una significativa diferencia en su tratamiento y cura. Consultamos a connotados especialistas para descubrir cuáles son los exámenes imperativos desde el nacimiento hasta la adultez y la periodicidad necesaria para que redunden en una salud de hierro.
Bebés y niños
Los recién nacidos son especialmente frágiles y diagnosticar tempranamente cualquier enfermedad es muy importante, especialmente durante los primeros meses de vida. La pediatra Rosalba Yáñez explica que a los menores de un año se les debe practicar un eco abdominal con énfasis en la zona renal para detectar posibles anormalidades en los riñones. Por otra parte, es necesario que el bebé asista a la consulta médica mensualmente entre los 12 y 24 meses de edad.
Después de los 2 y hasta los 5 años, las visitas al pediatra se pueden espaciar cada tres meses. A partir de los 5 y hasta los 7 años, las consultas pueden ser tres veces del año y luego -y hasta el inicio de la pubertad, a los 12 años- se recomiendan chequeos anuales.
Yáñez recomienda practicar una hematología completa una vez al año a partir del tercer año de vida junto con un examen de hierro y ferritina (proteína encargada del almacenamiento de hierro) en sangre y uno de orina.
Para los niños aquejados con alergias respiratorias, es necesario llevar un control cada tres meses en el cual se practican pruebas específicas como la de los eosinófilos (indicadores de alergia e inflamación) en la mucosa nasal.
Amando Martín, jefe del Servicio de Pediatría Médica Infecciosa del Hospital Universitario de Caracas, manifiesta que en toda consulta de niños sanos son fundamentales los siguientes aspectos:
-Historia clínica personal, tomando en cuenta condiciones que puedan heredar de sus padres.
-Medidas antropométricas (peso/talla): mensual hasta el noveno mes, trimestral hasta los 30 meses de edad y anual hasta los 18 años de edad.
-Circunferencia craneal.
-Índice de masa corporal: anualmente desde los dos años hasta los 18 años de edad.
-Presión arterial: según criterio del especialista hasta los 2 años de edad y luego anualmente hasta los 18 años.
-Despistaje sensorial (control visual y auditivo): auditivo en el recién nacido, bajo criterio del especialista hasta los tres años y luego obligatorio anualmente, especialmente en el cuarto, quinto y sexto año de vida.
-Visual: bajo criterio de especialista hasta los 30 meses de edad y luego anualmente, especialmente en el cuarto, quinto, sexto y séptimo año de vida.
-Desarrollo y evolución psicodinámica.
-Vacunación: uso del calendario de inmunizaciones más adecuado.
-Evolución psicomotriz, adaptativa, lenguaje, psicosocial en todos los controles mensuales hasta el noveno mes ,trimestral hasta los 3 años de edad y luego anualmente.
-Especial cuidado en características autistas desde los 15 meses de edad.
-Orientación acerca de los daños del alcohol, drogas y tabaco a partir de la pubertad.
-Examen físico: mensualmente hasta los 12 meses de edad, trimestral hasta el segundo año de edad y anualmente hasta los 18 años de edad.
-Perfil metabólico del recién nacido para descartar condiciones como hipotiroidismo, fenilcetonuria y otras condiciones.
-Hematología y examen de orina: al año de edad y anualmente o por enfermedad, según criterio médico.
-Salud oral: vigilancia en los primeros 12 meses, obligatorio a los 15 meses de edad y en el tercer, quinto y séptimo año de vida.
Adolescentes
Ricardo Montiel, pediatra especialista en adolescentes, considera que "Cuando se trata de exámenes periódicos, muy probablemente los adolescentes constituyen el grupo menos interesado y más reacio a practicarse los mismos", y acota que por ser esta etapa la del crecimiento y el desarrollo más acelerado e intenso -después de la referente al crecimiento en el vientre materno-, además de ser definitoria para la estatura y distribución antropomórfica del adulto, incluir exámenes de carácter preventivo es importante siempre y cuando se realicen por un galeno formado en el área y con consentimiento del joven.
La evaluación fundamental es del nivel de crecimiento y desarrollo del paciente, que permite indicar de manera personalizada las pruebas a realizar en cada caso y al mismo tiempo, sentencia Montiel, es importante determinar condiciones patológicas genéticas y/o adquiridas que ameritarían otro grupo de exámenes aún más específicos, además de la revisión del esquema de inmunizaciones para determinar posibilidad de refuerzos y/o vacunas adicionales.
La consulta orientada al adolescente inicia una vez se evidencian las manifestaciones de la pubertad: "La primera manifestación puberal en las muchachas es la aparición del botón mamario y puede ocurrir tan temprano, en la adolescente venezolana, como los 8 años y medio, y en el caso de los varones pueden aparecer los cambios tan pronto como los 9 años y medio" manifiesta Ricardo Montiel y afianza que por lo tanto estas podrían ser las edades a partir de las cuales la evaluación con el especialista puede monitorear la evolución y transición natural de un adolescente a un adulto sano.
Adultos
Un examen periódico o de "chequeo" es un examen integral e individualizado del estado de salud de una persona que debería incluir aspectos físicos, psíquicos e incluso sociales junto a una batería de laboratorio básico que debería también individualizarse en base a la edad y sexo del paciente, sugiere Róger Uzcátegui, médico internista y cardiólogo. La ventaja de este tipo de estudios, subraya el especialista, radica en que permite diagnosticar enfermedades, en el mejor de los casos en fases iniciales, cuando aún no ha manifestado síntomas, especialmente de tipo cardiovascular y degenerativo incluyendo tumores.
Las personas que deberían realizarse este tipo de chequeos varía desde las aparentemente sanas o asintomáticas hasta pacientes que ya han sido diagnosticados con anterioridad. Estos procedimientos incluyen una consulta médica, con algunas exploraciones complementarias como análisis de laboratorio básicos y otros dirigidos en base a edad, sexo, antecedentes familiares y síntomas, si los tuviera.
Entre las patologías más frecuentes detectadas en estos procedimientos están las que constituyen factores de riesgo cardiovascular como: hipertensión arterial, alteraciones de los niveles de colesterol y triglicéridos, sobrepeso y obesidad, además de alteraciones en la glucosa en la sangre. "Si nuestra familia en primer grado tiene antecedentes de hipertensión arterial, alteraciones en los lípidos, son diabéticos o han tenido infartos o accidentes vasculares cerebrales debemos considerarnos candidatos a evaluación periódica preventiva y a tratamiento y seguimiento si fuera necesario" recomienda Uzcátegui.
El National Cholesterol Education Program sugiere hacerse un perfil de lípidos completo a partir de los 20 años de edad y repetirlo cada 5 años si el resultado es normal. Los hombres tienen en general mucho más riesgo cardiovascular que las mujeres hasta la etapa de menopausia, cuando el riesgo de ambos se vuelve similar. Según la evaluación clínica se practicarán exámenes específicos como prueba de esfuerzo para determinar la capacidad funcional del corazón.
Es muy recomendable un estudio de antígeno prostático en varones por encima de los 40 años, recalcando que este estudio jamás sustituirá el tacto digital rectal, que también debe ser realizado anualmente por el médico urólogo, señala Róger Uzcátegui. La mujer debe realizarse una consulta ginecológica anual con citología o papanicolau que permite detectar la presencia de virus como el VPH y otras alteraciones en el aparato reproductivo. Por otra parte, Lucía Améndola, internista e intensivista señala que a partir de los 40 años es importante la mamografía anual y durante la etapa perimenopáusica hacer una densimetría ósea para descartar osteoporosis. Según los antecedentes individuales y familiares, podrían ser necesarios algunos estudios específicos como endoscopias de las vías digestivas superiores e inferiores.
"La mejor Medicina que puede practicarse es la preventiva. El médico y el paciente deben practicar una Medicina más centrada en la salud que en la enfermedad. Debemos fomentar aún más esta cultura en nuestra gente y considerar que siempre será mejor detectar una enfermedad en fases iniciales con la idea de modificar su historia natural con la intervención médica que hacen abordajes más agresivos una vez que esté instalada" expone Róger Uzcátegui, a manera de conclusión.
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ADULTOS SANOS
Según Lucía Améndola, internista en intensivista, estos son los exámenes anuales que debe practicarse todo adulto:
- Historia clínica y evaluación por médico internista.
- Perfil de laboratorio.
-Examen de orina con sedimento urinario y examen de heces simple.
-Electrocardiograma.
-Rayos X de tórax.
-Mujeres: evaluación ginecológica y citología del cuello uterino.
-Hombres de 30+ y mujeres de 40+ con factores de riesgo cardiovascular: electrocardiograma de esfuerzo.
-Mujeres 40+ años: mamografía
-Mujeres en etapa perimenopáusica: densimetría ósea.
-Hombres 40+: antígeno prostático total y libre, evaluación urológica para tacto rectal.
-50+ años: sangre oculta en heces, endoscopia digestiva.
-60+ años: hormonas tiroideas.