Carolin Hill
Una ilusión de vida
Es relacionista público, empresaria, esposa y madre de un niño de diez años. Pero también es una de las coleccionistas más acérrimas que hay en la ciudad. Su colección de muñecas abarca miles de piezas entre modernas y antiguas, y todas son "sus hijas", muchas de las cuales han pasado de mano en mano entre coleccionistas de todo el mundo.
Carolin Hill cuenta que desde niña le encantaron las muñecas, y en cada cumpleaños o en cada Navidad iba creciendo en ella esa ilusión, al punto que tías, madrinas y amigas se contagiaban de su entusiasmo al recibir una muñeca nueva. Así comenzó, sin saberlo, su propia colección.
"Siempre hay un motivo especial para recibir un regalo, y el más importante para mí es una muñeca. Así todas (sus parientes y amistades) se ponían en la espera de que llegara una fecha importante para darme una. Toda mi vida he estado coleccionando muñecas porque toda la vida las amé", relata.
Recientemente, cinco colecciones completas pertenecientes a señoras adultas, mayores de 80 años de edad, pasaron a formar parte de la compilación de Carolin.
"Lo más importante ha sido la alegría de mis padres y de mi familia cuando iban a algún sitio y había personas mayores que vendían su colección completa. Así pude comprar estas muñecas, pues esas señoras mantenían la idea de venderle su serie a alguien que las cuidara", explica esta vivaz mujer.
La recopilación de Carolin abarca muñecas que datan de 1755 (la más antigua) hasta las modernas Barbie y Bratz, entre otras. Tiene muñecas de cerámica, de trapo, plásticas, en cuadros, negritas, blanquitas, grandes, pequeñas, miniaturas y matriuskas. La colección es inmensa.
"Mi proyecto abrirá sus puertas muy pronto. Se llama 'La mansión de las muñecas' y en ella todos podrán disfrutar de mi colección", confiesa. La necesidad es justa. Son tantas las piezas, que en su casa -al igual que ocurre con Eduardo Hernández- cada vez hay menos lugares donde organizar y acomodar los juguetes.
"Este proyecto no es sólo para mí. Yo no me voy a quedar con todas esas bellezas engavetadas o metidas en un cuarto, sino que voy a dar la oportunidad a otras personas para que puedan acercarse".
Carolin ha adicionado a su colección complementos de época como caballitos de madera, cochecitos, cunas, sillas y cualquier objeto que pueda darle vida a la historia particular de cada muñeca.
Esta colección fue lograda gracias a coleccionistas que le han vendido sus obras. Piezas hechas a mano, en porcelana y con materiales exquisitos.
Eduardo Hernández
Conectarse con el niño interno
Nadie sospecharía que en la tierra del petróleo, la pasión por los juguetes antiguos tendría su cuna. En Ciudad Ojeda, en la Costa Oriental del Lago, vive Eduardo Hernández, un juguetero por pasión y por oficio.
Para este joven, todo inició con la costumbre de guardar los juguetes de la niñez, sobre todo los favoritos. Eduardo comenzó tímidamente a coleccionar los que le eran de fácil adquisición, sin percatarse que se estaba convirtiendo en un coleccionista consumado.
"En realidad siempre he considerado que los juguetes cumplen su misión. Son entretenidos y divertidos y además te mantienen en contacto con tu niño interno", explica este técnico en Informática de profesión.
Un buen día se dio cuenta que las piezas más difíciles de conseguir estaban muy maltratadas, o bien, eran más caras por estar mejor estado. Al ser el "arregla todo" de la familia, Eduardo se atrevió a reparar él mismo los juguetes que lograba obtener.
"Los comencé a reparar para mejorar mi colección" menciona. El oficio se ha perfeccionado poco a poco hasta el punto de conocer cómo y dónde encontrar las piezas que necesita para las restauraciones, cosa que no es sencilla, pues generalmente son importadas.
Hace casi dos años, Eduardo, junto a su amigo Lester Romero, comenzaron una tarea emprendedora y entretenida al mismo tiempo. Ambos son los artífices de Retrotoys; un site (Lester es diseñador de páginas web) dedicado exclusivamente al mundo de los juguetes antiguos.
Allí se han dado cita coleccionistas de todo el país, sobre todo unos cuantos zulianos. "Aquí somos muy apasionados en lo que hacemos y coleccionar no es la excepción". En marzo del año pasado nació oficialmente www.retrotoys.com.ve, con la finalidad de agrupar a los coleccionistas de juguetes del país.
sus palabras
Eduardo
"Mi pasión comenzó con los muñecos parlantes y todos los que formaron parte de mi niñez de la marca Fisher Price. Actualmente me dedico, sin dejar de lado a esos primeros, a coleccionar juguetes de las décadas de los 50, 60 y 70".
Carolin
"Mi pasión son las muñecas.Tengo desde 1755 y otras más de ese siglo; también tengo otras de 1800, de casi todas las décadas del siglo pasado".
Los favoritos
Eduardo
"Tengo varias, como mi conejo de la suerte parlante del año 67, o un proyector de películas de Fisher Price de 1976".
Carolin
"Dos muñecas que tienen mucho significado para mí. Una es Titi que me la regaló mi abuela. La otra es una Mariquita Pérez, que compré junto a mi esposo y mi hijo".
Los anhelados
Eduardo
"Un Herman Munster parlante de 1964. Siempre se vende por más de 500 dólares".
Carolin
"Toda aquella muñeca que quiera venir conmigo".