Básicamente existen tres tipos de niños en cuanto a su inclinación hacia el deporte:
1. El que no es deportista: No tiene habilidad o interés (o ambos) y hay que motivarlo -sin presionar- para que se ejercite, más que nada por su salud. El ejemplo de los padres es aquí determinante.
2. El deportista promedio: Le gusta el deporte pero probablemente no sea una estrella; es necesario estar pendiente porque puede llegar a frustrarse.
3. El atleta: Le atrae un deporte (a lo mejor varios), invierte tiempo practicándolo y se destaca en ello. Este tipo de niños es normalmente muy competitivo, por lo que debe cuidarse que no exagere. Independientemente del tipo de niño que sea, debe animársele a hacer algún deporte o ejercicio y mientras más temprano (en la vida) se inicie, él lo verá como algo normal.
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