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Algunas películas venezolanas que usted debe ver

por EFRAÍN CASTILLO |  DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE DE 2009

Araya (1959) Documental dirigido por Margot Benacerraf. Fue premiado en el Festival de Cannes.

Son muchas las afirmaciones que circulan de boca en boca sobre el cine nacional, algunas veces con razón pero la mayoría sustentada en prejuicios:  "Sus historias sólo hablan de delincuentes o se desarrollan en prostíbulos". "Sus diálogos están llenos de groserías". "Su calidad técnica es deplorable".
El público venezolano no ha aprendido a querer su cine, aunque muchas de sus películas hayan ganado premios en el exterior. Haga usted mismo la prueba. Este año se han estrenado por lo menos cinco filmes nacionales que se pasean por el romance, la comedia, el drama o la historia. ¿Se atrevió a ver alguno?
A lo mejor su respuesta es no, porque piensa que "son malos". ¿Cuántos filmes de Hollywood ha visto de baja calidad? ¿Eso le ha impedido volver al cine?
Nunca es tarde para darle la oportunidad a la filmografía criolla. Si quiere empezar por los "clásicos", cuatro directores venezolanos ofrecen una lista de cintas hechas en suelo patrio que cualquier fanático del séptimo arte debería sentarse a ver. Estampas agrega algunas que también considera imperdibles. Está claro que en esta lista no están todas las que deberían, pero al menos es un acercamiento. 
 
Araya, dirigida por Margot Benacerraf (1959). Se están cumpliendo 50 años del estreno de este documental que narra la vida cotidiana de los trabajadores de las salinas de Araya, ubicadas en el estado Sucre. El filme (el único que realizó Benacerraf en su carrera) estuvo nominado a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1959 y recibió el Premio de la Comisión Técnica Superior del Cine Francés en la mencionada competencia. "Pese a su antigüedad, es un documental honesto y técnicamente logrado que me gustaría volver a ver", señala el director Luis Alberto Lamata. "Es una lástima que Margot Benacerraf no hubiera hecho más películas", agrega Román Chalbaud.
El pez que fuma, de Román Chalbaud (1977). Ambientada en un bar de prostitutas de La Guaira, la película desnuda las grandezas y miserias del venezolano. La estética y la temática que Chalbaud imprimió en este filme definió el estilo del cine nacional de los años setenta y ochenta. Para Alejandra Szeplaki es un "clásico" que todo venezolano debería ver. La película ganó como Mejor Largometraje de Ficción en el Festival de Cartagena y una encuesta mundial realizada por el portal de cine www.noticine.com, la ubicó entre las 100 mejores películas latinoamericanas de todos los tiempos, junto con Jericó, de Luis Alberto Lamata, y Amaneció de golpe, de Carlos Azpúrua. 
Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia, de Alfredo Anzola  (1977). "Es una película logradísima y muy divertida", dice Luis Alberto Lamata sobre esta comedia de enredos que se pasea por la viveza criolla, la moralidad dudosa y la chispa del venezolano.  
Carmen la que contaba 16 años, de Román Chalbaud (1978). Además de El Pez que fuma, Luis Alberto Lamata alaba la versión muy venezolana que el veterano cineasta hizo de la ópera Carmen, de Georges Bizet. "Es un drama que se disfruta de principio a fin, con el característico ojo de Chalbaud y la excelente actuación de Mayra Alejandra", señala Lamata.
Miami nuestro, de Carlos Oteyza. (1979) "Es un mediometraje que supo retratar muy bien a la clase media de la Venezuela de los petrodólares, consumista y botarata". Así resume Luis Alberto Lamata este documental estrenado en la época de la bonanza petrolera de los años setenta.
Oriana, de Fina Torres (1985). Viaje intimista hacia el mundo femenino a través de la historia de una mujer, este filme protagonizado por la fallecida Doris Wells y por Claudia Venturini, obtuvo el Premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes y galardones en otras competencias como el Festival de Cartagena y el de Chicago. "Vivan las mujeres", dijo Román Chalbaud para resumir el espíritu de la película. Alejandra Szeplaki, cuya película Día Naranja también aborda el mundo femenino, reconoce este filme como imprescindible.
 
La pequeña revancha, de Olegario Barrera (1985) Ambientada en un pueblo del interior del país, cuenta cómo una pandilla de niños emprende, bajo su óptica infantil, una cruzada de justicia. Para Alejandra Szeplaki, es un clásico imprescindible en la filmografía local. El largometraje, dirigido por el mismo realizador de La abuela virgen, fue premiado en el Festival de Berlín y estuvo nominado al Premio Goya como Mejor Película Extranjera. 
 
Macu, la mujer del policía, de Solveig Hoogenstein (1987) La película es una de los "clásicos imperdibles" para la realizadora Alejandra Szeplaki. Inspirado en el doble asesinato de dos adolescentes cometido en la vida real por un policía celoso a principios de los ochenta, el filme representa la estética y temática de corte social que dominó al cine local durante varios años. Además de sus premios internacionales, es uno de los filmes criollos que más público ha atraído a las salas de cine. 
Jericó, de Luis Alberto Lamata. (1990). Ambientada en el siglo XVI, el filme narra la historia del encuentro cultural entre los conquistadores españoles y los indígenas venezolanos, desde la óptica de un sacerdote enviado a la selva a convertir a los nativos al catolicismo. "Lamata tiene la cultura y los conocimientos técnicos necesarios para hacer buen cine", apunta Román Chalbaud. Jericó estuvo nominada al Premio Goya en España como mejor película extranjera y ganó el Gran Coral en el Festival de La Habana.
 
Disparen a matar, de Carlos Azpúrua. (1990). Filme de denuncia que aborda la corrupción policial y la violación de derechos humanos en los barrios caraqueños. Tanto Alejandra Szeplaki como Román Chalbaud la consideran una digna  muestra del cine venezolano de temática social. "Cuando Azpúrua dispara bien", dice Chalbaud para referirse a lo bien logrado que está el largometraje. El filme estuvo nominado al Goya de España como Mejor Película Extranjera y recibió otros galardones nacionales e internacionales.
 
Golpes a mi puerta, de Alejandro Saderman (1994). Basada en la obra teatral de Juan Carlos Gené, la película se aleja de la temática de la delincuencia y la violencia urbana que dominó la cinematografía local en los años setenta y ochenta. Protagonizada por Elba Escobar y Verónica Oddó, narra la historia de dos monjas que refugian a un perseguido político de un régimen dictatorial y del compromiso profundamente moral que asume una de las religiosas para protegerlo. La interpretación de Escobar es de las mejores de su carrera y la escena final del filme es una mezcla de hermosura visual con un contundente mensaje a la conciencia del espectador. Nominada al premio Goya (el Oscar español) como Mejor filme extranjero, obtuvo galardones en los festivales de cine de La Habana y Gramado.
Una vida y dos mandados, de Alberto Arvelo (1997). La cinta del director de Cyrano Fernández y Tocar y luchar   retrata el viaje a la infancia de un hombre de cincuenta años que regresa a su pueblo natal, enclavado en los Andes venezolanos, luego de recibir una fotografía que removerá sus recuerdos. El drama de corte intimista ha sido reconocido por su destacada dirección de fotografía y su banda sonora, interpretada por la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho. La cinta recibió varios premios, incluyendo el de Mejor Película en el Festival de Cine Venezeolano de 1997 y el de Mejor Guión en el Festival de Cine Latino de Nueva York.
Postales de Leningrado, de Mariana Rondón (2007). El filme se pasea por la lucha política de los años sesenta en Venezuela, bajo la mirada infantil de una niña como protagonista. "Mariana sabe", dice Chalbaud para alabar este largometraje.  "Es una película redonda y audaz", agrega Luis Alberto Lamata. El film fue galardonado en el Festival de Biarritz y el de Sao Paulo, entre otras competencias.
 
 
...Y DE LO QUE VIENE
 Estos filmes no se han estrenado, pero desde ya prometen ser reveladores e interesantes.
Cheila. Una casa pa´Maíta, de Eduardo Barberena. La cinta fue la gran ganadora del Festival de Cine de Mérida 2009, donde obtuvo seis galardones, incluyendo Mejor Película, Mejor Guión (del dramaturgo Elio Palencia), Mejor Actriz (Endry Cardeño) y Mejor Actriz de Reparto (Violeta Alemán). A estrenarse en 2010, la película ofrece una mirada crítica pero cercana a la intolerancia a través de la historia de un transexual que regresa a Venezuela a reencontrarse con su familia. Por cierto que Endry Cardeño es una reconocida actriz transgénero colombiana, a quien los venezolanos ya pudieron ver en su papel de Laiza, en la telenovela Los Reyes (transmitida por RCTV en 2007). Si quiere ver un adelanto del filme, haga click en www.youtube.com/watch?v=MjW-d_giBQo
Taita Boves, de Luis Alberto Lamata. Es  el nuevo drama épico del director de Jericó y MIranda regresa. Basada  en la novela Boves, el Urogallo, de Francisco Herrera Luque, la cinta se acerca con una mirada más humana a  José Tomás Boves, quien luchó contra Simón Bolívar en la Guerra de Independencia y ha sido descrito por los libros de Historia como uno de los personajes más sanguinarios de su tiempo. Con gran despliegue recursos técnicos y un gran elenco, la película también se pasea por los horrores de las luchas fraticidas. Vea un adelanto, haciendo click en http://www.youtube.com/watch?v=rJ2jehQy-co
 
El niño que miente, de Marité Ugás. "Es una apuesta digna del nuevo cine nacional que merece ser apreciada", dice el realizador Alberto Arvelo. La película estará en cartelera el año próximo y narra el viaje de un niño que se reencuentra con su pasado, con la tragedia de Vargas como contexto. La directora es co-guionista de Postales de Leningrado. 
Samuel, de Cesar Lucena. "Está dirigida por un  muchacho de la Escuela de cine de Mérida y forma parte del llamado "Cine Átomo", tendencia que utiliza un equipo técnico mínimo. La película se hizo sólo con cuatro personas y aun así es una buen historia", dice Alberto Arvelo, creador e impulsor de este movimiento fílmico en el país.
 


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Comentarios (1)

Veronica Perez
01.12.2009
10:06 AM

Golpes a mi puerta, indudablem...

Golpes a mi puerta, indudablemente grandiosa. La mejor. También hay que recordar a Simplicio, Yakoo, La Fábrica perdona un momento de Locura, Un casa con vista al mar, Elipsis, Punto y Raya y Puras Joyitas... Al recordar uno puede evidenciar que el buen cine nacional necesita técnica y talento, pero sobretodo, una buena historia y de esas tenemos muchas


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