Para el año 2050, probablemente, los 60 serán los nuevos 30. Y no será gracias a una crema cosmética de última generación. Tampoco a una avanzada cirugía estética ni a la cotizada toxina botulínica. Los especialistas entrevistados para este trabajo aseguran que el milagro de la longevidad en cuestión se deberá a lo que se conoce como Medicina Antienvejecimiento o Antiedad. Esta apuesta científica es hacia la llamada regeneración celular; es decir, a través de diversos tratamientos se estimula la regeneración de los tejidos del paciente con la finalidad de lograr no sólo la deseada apariencia lozana sino una mayor calidad de vida del organismo, traducida en un aumento del vigor y una mayor inmunidad a las enfermedades y al deterioro natural que sufre el cuerpo humano con el pasar de los años. Suena sencillo y, según los consultados, el procedimiento (costoso para el bolsillo promedio del venezolano) es, en efecto, fácil de llevar a cabo. Así lo aseguran Orlando Sánchez Golding, cirujano y nutrólogo venezolano, y Edgardo Celi, miembro titular de la Sociedad Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología, quienes presiden la Asociación de Medicina Regenerativa, cuya sede funciona en la Isla de Margarita (Nueva Esparta). Antes de entrar en materia, le invitamos a un breve paseo por la biología básica de secundaria, para un mejor entendimiento del tema.
Mirada microscópica
Bien podría decirse que la "materia prima" de la medicina antienvejecimiento se encuentra dentro del mismo ser humano. Y no es otra cosa que la célula. El concepto manejado universalmente para este microorganismo resume que es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. Esto partiendo de la llamada Teoría Celular (1839) postulada por los investigadores alemanes Matthias Jakob Schleiden, botánico, y Theodor Schwann, zoólogo, la cual reza que "la totalidad de los organismos vivos están compuestos por células y que éstas se derivan de otras precedentes". De manera que las funciones vitales emanan de la interacción entre células, que, además, contienen información genética y permiten la transmisión de la misma de generación en generación. Resaltan en la maquinaria celular las denominadas células madre, que son aquellas que tienen la capacidad de renovarse y producir otras de uno o más tejidos maduros. Un individuo adulto posee tejidos con una población de células madre que permite su renovación periódica o su regeneración cuando se produce algún daño tisular (de los tejidos). Según la enciclopedia británica, el envejecimiento "tiene lugar en una célula, un órgano o en la totalidad del organismo, durante el período vital completo de cualquier ser vivo adulto". Es por ello que -tal y como se mencionara al principio de este artículo- la medicina antiedad tiene como objetivo principal estimular la regeneración celular.
Lo que ignoraba Dorian Gray
¿En qué momento se reproducen las células en nuestro organismo? Celi y Sánchez lo explican en las siguientes divisiones:
- De 0 a 20 años de vida: La fabricación de células es mucho mayor que la pérdida de las mismas. Es la denominada etapa de crecimiento.
- Entre los 20 y los 40 años de vida: Puede considerarse una etapa de equilibrio. Se reproducen células y se deterioran órganos a la par.
- Entre los 40 y los 60 años de vida: La balanza comienza a declinar. Se degenera una cantidad de tejido en una mayor proporción a la capacidad que tiene el organismo de generar células.
- De los 60 años en adelante: El deterioro celular es más significativo para el organismo.
"Es por ello que se dice que los tratamientos de medicina antienvejecimiento deben aplicarse entre los 35 y los 40 años, debido a que es el momento en el que el organismo está en su punto máximo de equilibrio", comenta Sánchez. "De esta manera se evita el deterioro que ocurrirá inexorablemente, porque somos una maquinaria con un tiempo de vida finito".
Disciplina madura
Sánchez comenta que la medicina antienvejecimiento "no es una rama que necesariamente prolonga el tiempo de vida sino que su aplicación trae como resultado una mejor calidad al tiempo que nos toque de vida". Como especialidad médica, esta disciplina se originó hace más o menos 20 años, pero sus investigaciones datan de mucho tiempo antes. Entre ellas destacan, especialmente, los aportes realizados en el año 1972 por el doctor estadounidense Denham Harman relacionados con el estudio de los radicales libres. Según Denham, con el paso del tiempo, la acumulación de los radicales libres (moléculas inestables del organismo con un gran poder reactivo, que actúan alterando las membranas celulares y la información genética) es la causa principal del envejecimiento.
Los tratamientos de medicina antienvejecimiento explicados en este trabajo se dividen en tres tipos: aquellos con punción de médula ósea, con máquina de aféresis (ambos con la finalidad de obtener células madre) y con estimulación del factor de crecimiento.
Dar en el hueso
La explicación del procedimiento de regeneración celular por punción de médula ósea suena más sencilla que la de un tratamiento conducto en el consultorio odontológico. Sánchez y Celi -practicantes de esta terapia- dan fe de que el asunto no es traumático, ante el temor que pueda generar a los pacientes eso de que les "puyen el hueso". "La punción puede darse en la cresta ilíaca (ubicada en el área de la pelvis) o en el esternón (en el área del tórax), que es la que más usamos en nuestra clínica, por ser un hueso relativamente blando para acceder a la médula ósea", comenta Sánchez. "La preparación previa no va más allá de la evaluación del paciente que aplicamos para todos nuestros tratamientos; es decir, se determina la edad biológica en relación con la edad cronológica, a partir de estudios bioquímicos e interrogatorios médicos para registrar la historia clínica. Posteriormente, se fija la fecha en la que se aplicará el tratamiento, para el cual, la persona no tiene que estar en ayunas". "El día en el que se practicará la punción de médula ósea", prosigue Sánchez, "se traslada al paciente a un cubículo esterilizado -no es un quirófano- en el que se le aplica anestesia local en la zona donde se practicará la punción. Una vez que ésta ocurre, la sustancia medular es llevada a distintos tubos de ensayo que son dispuestos en una centrífuga (máquina que pone en rotación una muestra para separar elementos por fuerza centrífuga) y por un mecanismo de separación celular se dividen, en el fondo, los glóbulos rojos y en la parte superior, el plasma. En el área intermedia del recipiente se forma una capa rosada correspondiente a las células madre. Así pues, con el uso de una pipeta vamos aislando todos los elementos y los colocamos en distintos tubos de ensayo (se extraen entre 20 y 40 cc de sangre por punción).
"El paso siguiente es combinar factores de crecimiento (células que también tienen regeneración celular) con las células madre (se extraen entre cinco y 10 millones de ellas) en una solución que, luego, suministramos al paciente, en primer lugar, vía endovenosa y luego por inyecciones localizadas, dependiendo de la zona que el individuo quiera regenerar". El procedimiento dura unas tres horas. Su naturaleza autóloga (del paciente para el paciente) presupone que no tiene riesgo de rechazo. "A las 24 horas puede volverse a la rutina", agrega Celi.
La máquina del tiempo
Otra alternativa que también tiene que ver con el uso de células madre es la que se lleva a cabo con la máquina de aféresis. Se trata de un equipo de avanzada tecnología que contempla un procedimiento menos invasivo. "Este aparato funciona por un circuito cerrado con el paciente por vía periférica (por la extracción de sangre de una vena con una aguja, como si se tratase de un examen de laboratorio). En varios ciclos de aproximadamente 15 minutos (en un lapso entre dos y tres horas) se extraen entre 90 y 120 cc de sangre, aproximadamente. La máquina posee unos censores que reconocen, en la misma, de 60 a 100 millones de células madre, lo cual garantiza -una vez finalizado el procedimiento- un porcentaje mayor de efectividad en la regeneración celular (a mayor número de células madre reactivadas, mayor regeneración). No se desperdicia nada: una vez que la máquina separa las células madre, devuelve al paciente los componentes de la sangre que son igualmente necesarios para su organismo. Para activar las células madre -como en el caso anterior- se van aislando para una posterior combinación con los factores de crecimiento. Una vez que la célula está activa se suministra al paciente por vía endovenosa y se separa una cantidad para inyecciones localizadas en las zonas que el paciente quiera atacar según su evaluación clínica".
Secretos de Catherine
El tercer tratamiento aplicado por los doctores Sánchez y Celi consiste en estimular los llamados factores de crecimiento. Los mismos conforman un conjunto de sustancias -la mayoría de naturaleza proteica- que junto con las hormonas y los neurotransmisores desempeñan una importante función en la comunicación intercelular. "Es un procedimiento que está poniéndose de moda nuevamente", asegura Celi. "Es muy sencillo y breve (dura media hora, aproximadamente). Se hace una punción de la vena del paciente para extraer entre 20 y 40 cc de sangre que se vierten en un tubo de ensayo. Se separan en la centrífuga los factores de crecimiento contenidos en el plasma y luego, con una pipeta, se aíslan. Posteriormente, lo obtenido de la punción se aplica de manera local en las zonas que el paciente quiera rejuvenecer. ¿Cuál es la diferencia con la aplicación de células madre? Que estos factores no tienen el potencial regenerativo de las mismas, por lo cual, el tratamiento es menos efectivo, lo cual no quiere decir que no sea una alternativa válida.
¿Más ellos que ellas?
Sorpresivamente, la tendencia indica que los caballeros igualarán e, incluso, podrían superar a las damas en la aplicación de los tratamientos acá descritos. "No creemos que tenga que ver con metrosexualidad ni nada que se le parezca", aclara Sánchez. "Se trata de hombres que, en su mayoría, quieren rendir más en su cotidianidad, en entornos como la oficina, por poner un ejemplo". Las edades promedio de los atendidos por Sánchez y Celi -quienes han visto más de 1.500 pacientes- rondan los 30 años.
pblanco@eluniversal.com
Especialistas consultados
Edgardo Celi, hemeroterapeuta e inmunohematólogo, y Orlando Sánchez Golding, nutrólogo y cirujano Telfs.: (0295) 311.1266 / 1264
Sitio web: www.unimetsv.com
Sitios web consultados
www.worldhealth.net (página oficial de la A4M)
http://medlineplus.gov/spanish
www.wikipedia.org