Bebida noble, resultado de un proceso de elaboración artesanal e industrial con más de 200 años de tradición. "Ron de Venezuela" es un sello de garantía como lo son el whisky de Escocia, el champagne de Francia, el oporto de Portugal. No en balde este producto tiene más de 60 años dando vueltas por el mundo, con una exportación que hoy día llega a más de 30 países de América, Europa, Asia y Oceanía& sólo África está pendiente.
No es por casualidad que Santa Teresa y Pampero, dos importantes marcas del país, sean muy bien catalogadas por críticos en certámenes internacionales. Así pues, nuestro ron es una suerte de profeta en tierras lejanas, una referencia en el mundo de los spirits, tanto así que ha merecido la justa distinción de una Denominación de Origen Controlado.
Tierra de gracia
Lo que hace que el ron venezolano sea tan bien valorado en el exterior es la pureza de su materia prima -a lo que se suma la experiencia productora del país (200 años produciéndolo). Ésta es una de las primeras industrias en la historia nacional. De hecho, Ron Santa Teresa es la tercera marca comercial registrada en el país (el 26 de mayo de 2009 cumplió 100 años).
Otro elemento importantísimo, dice, es el agua. Por cada litro de ron que se comercializa son necesarios unos 15 de agua. Mientras en otros lugares se usan aguas tratadas, aquí se aprovechan fuentes naturales muy puras que no requieren ningún tipo de filtrado, lo que libera al producto final de elementos que pudieran alterar su textura o sabor.
Y esto eleva el ron venezolano a una nueva dimensión. La crianza en roble le otorga suavidad, redondez y nobleza. "Al estar en una barrica de roble durante dos años, se produce una gran cantidad de reacciones que transforma el líquido", resalta Néstor Ortega, maestro ronero de la casa Santa Teresa desde hace 30 años. Durante el tiempo de añejamiento, explica, el alcohol interactúa con la madera y éste comienza a extraerle resinas, se intercambian elementos y hay un constante proceso de evaporación. Durante el día, gracias a las temperaturas del trópico (que pueden llegar a los 32 °C), el alcohol se dilata y traspasa los poros de la madera para evaporarse. En las noches, con temperatura de unos 22 °C, el líquido se contrae. "Es como si respirara -añade Ortega- en el día exhala alcohol, y en la noche inhala oxígeno".
Toda la caña de azúcar empleada se cosecha en Venezuela, a diferencia de muchas empresas del Caribe que deben importarla. Además, por la ubicación del país, sus suelos son ideales, en términos de tierras y clima, para su plantación. Cuenta Luis Figueroa, maestro ronero de Pampero, que las mieles producidas acá contienen 74% de azúcar, mientras que las de otros países poseen entre 45 y 50%. "Eso permite tener alcoholes mucho más limpios, con notas que se acercan más a la sensación de la caña", destaca.
Hay, además, otro asunto a subrayar: "Creo que el tema del envejecimiento es lo que diferencia a nuestros rones de todos los demás", dice Henrique Vollmer, director del área internacional de Santa Teresa. "Por ley, para que un producto en Venezuela pueda llamarse 'ron', debe ser añejado, como mínimo, durante dos años en barricas de madera. En India y Filipinas, por ejemplo, que tienen empresas muy grandes, no hay ninguna norma que regule esto. Entonces ellos simplemente destilan y embotellan". La mayoría del ron que se produce en el Caribe es comercializado después de sólo seis meses de envejecimiento.
El justo valor del envejecimiento
Como se dijo, el tiempo mínimo de añejamiento exigido en Venezuela es de dos años. Después de eso, el ron se saca de las barricas para concluir el ciclo de elaboración que lo llevará finalmente al consumidor. No obstante, en las bodegas hay rones que se envejecen mucho más allá del tiempo señalado por las leyes. Algunos se mantienen guardados durante cinco, ocho, diez, quince y hasta 25 años. En la Casa Tovar de la Hacienda Santa Teresa se resguardan, como tesoros de Estado, tres enormes toneles que añejan un ron con la insólita edad de 80 años. Es tan preciado que sólo se utilizan pequeñas cantidades para mezclar en las ediciones más exclusivas de la empresa.
No obstante, Luis Figueroa, maestro ronero de Pampero, sugiere un pensamiento diferente: "El valor de la edad es una idea enraizada en Venezuela gracias al whisky. Pero la gente ignora que en el ron no hablamos de edad". Dice que el envejecimiento de un ron responde sólo a un tiempo necesario en barrica, mas no es sinónimo de calidad. "El añejamiento está relacionado con el medio geográfico donde se elabora el producto. Aquí estamos muy cerca del Ecuador y, por ende, las radiaciones caen perpendicularmente; en Escocia es diferente. Es normal que las reacciones que ocurran dentro de un barril sean mucho más lentas en un clima frío que en uno cálido. Por eso, nosotros no necesitamos gran edad en nuestros rones para lograr calidad. Un buen whisky escocés de doce años equivale a un ron venezolano de cuatro".
En Pampero, la edad óptima de un ron es de ocho años. Ellos pueden añejar hasta los doce, pero Figueroa cree que después de ese tiempo es inconveniente seguir manteniendo el líquido en el barril, pues éste comenzará a extraer de la madera elementos innecesarios que luego deberán ser retirados.
Cotizado
Cosa curiosa. A pesar de su reconocida calidad, gran parte del ron nacional se va al extranjero. De la producción total de Venezuela, cerca de 58% es destinada a los mercados de exportación. Cifras de la Cámara de la Industria Venezolana de Especies Alcohólicas (CIVEA) muestran que, en la actualidad, de los cinco millones de cajas al año que se venden en el mercado internacional de rones de calidad súper y ultra premium, el ron de Venezuela está a la vanguardia con ventas anuales de 2,75 millones de cajas (es decir, domina 55% del consumo mundial).
Hoy día, es precisamente el mercado internacional el que más aprecia los rones de nuestro país. Allí deben enfrentar a competidores como Bacardí, que es uno de los más importantes productores en cuanto a volumen. También figuran Havana Club (Cuba), Matusalén (Dominicana), Flor de Caña (Nicaragua), y Zacapa (Guatemala), entre otros. Pero los venezolanos destacan a fuerza de calidad y tradición. España e Italia son sus principales consumidores, secundados por el Reino Unido, Francia, Chile, México y Estados Unidos.
En este sentido, han puesto en marcha una importante campaña en varios países de Europa. Fruto del trabajo que han realizado en conjunto con una agencia de publicidad española, no sería raro toparse con alguna valla de Santa Teresa en Milán, Roma, Bologna, o en otras ciudades europeas. En Inglaterra, la capital de la coctelería, trabajan con medios alternativos y actividades en los puntos de venta. En Chile, entretanto, están considerando el lanzamiento de una campaña para televisión por lo que resta de año, pues allá el Estado no restringe el anuncio de licores en medios audiovisuales, como sí ocurre en la mayoría de los demás países donde tienen importante presencia.
En el caso de Santa Teresa, para el ejercicio fiscal 2007-2008 las exportaciones representaron más de 28% del negocio de rones añejos. Más de la mitad de las ventas de Santa Teresa 1796, Selecto y Claro se dirigen a los mercados de exportación. Pampero, por su parte, exporta buena parte de su producción (casi 90%) y sus mercados más importantes son Italia España y Chile, seguidos por Estados Unidos, Francia y Japón.
En consecuencia, las compañías venezolanas están dirigiendo sus mayores esfuerzos hacia la exportación. Desde 1999 Santa Teresa comenzó a enfocarse, de manera prioritaria, en los mercados extranjeros y ahora, diez años después, tiene el firme propósito de impulsar la categoría de rones premium en el mundo, pues es éste, precisamente, el segmento de mayor crecimiento en el mercado mundial de licores.
Precios aquí precios allá
Hay variabilidad. Una botella de Pampero Aniversario en Estados Unidos, por ejemplo, puede costar entre 24 y 30 dólares al consumidor, todo depende de la ciudad y del propio local donde se pague. En España ronda los 20 euros. Una de Santa Teresa 1796, en cambio, puede encontrarse entre 42 y 45 dólares en las noches neoyorquinas, y en alrededor de los 48 euros en París o Roma (62 dólares). Pero los costos se disparan en el Reino Unido, especialmente por un tema de impuestos. Cualquier licor de 40° de alcohol y 70 centilitros que ingrese al país debe pagar unas seis libras sólo en tributos (aproximadamente 10 dólares). El costo de una 1796, entonces, asciende sobre las 50 libras en ese país, unos 82 dólares.
Entretanto, en Venezuela, los precios de la misma botella de Santa Teresa y de la Aniversario de Pampero, oscilan entre los 160 y 170 bolívares por unidad.
Sus estilos
En cuanto a los productos en sí, Pampero cuenta con tres botellas principales. Pampero Oro, un añejo de sabor balanceado y rico bouquet; Selección 1938, una mezcla especial de sabor amaderado y de gran cuerpo, creada por Luis Figueroa y que conmemora la fundación de la casa; y su carta Premium, Aniversario, icono de la marca, galardonado con doble medalla de oro en el San Francisco Spirits Competition 2007.
Luego vienen tres productos ultra premium: 1796, edición que celebra los 200 años de la Hacienda Santa Teresa, pionero entre los rones por ser totalmente elaborado mediante el antiguo método de Solera. Entre 2003 y 2005 fue el único ron en la lista de los 10 mejores licores del mundo (Spirit Journal Top 100 Spirits), y recibió la medalla de oro en el San Francisco Spirits Competition 2009.
Finalmente está el súper premium: Bodega Privada. Una mezcla de rones maduros y suaves que se añeja en 96 barricas de roble blanco, identificada cada una con el nombre de su propietario. El producto es costoso y exclusivo. Sólo se vende por barricas. Cada una cuesta veinte mil dólares y contiene el equivalente a 300 botellas de 750 ml cada una. Tras la compra, el ron continúa añejándose en las bodegas de la hacienda -la barrica que lo contiene es identificada con una placa dorada con el nombre de su propietario. El dueño sólo debe llamar para encargar una botella, y en 24 horas la tendrá en donde quiera que esté. El presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, Rubén y Roberto Blades, Los Amigos Invisibles, el Banco Mercantil, el Banco del Caribe, algunos empresarios y el ex presidente de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachov, son algunas de las personalidades que poseen una barrica de esta bodega. Evidentemente, es para tomarlo solo o en las rocas, y acompañado por el mejor de los puros.
Santa Teresa, por su parte, tiene a Selecto, un ron extra añejo que resulta de la mezcla de rones de hasta diez años de maduración, medalla de bronce en el San Francisco Spirits Competition 2009; Gran Reserva, emblema que mezcla rones de hasta cinco años de añejamiento, y medalla de plata en el San Francisco Spirits Competition 2009; Blanco y Claro, ideales para coctelería.
Luego está Bicentenario, que se distingue por emplear las reservas más antiguas de la casa, de 80 años de edad, lo que lo hace inconfundible. Su producción es limitada, cada año salen al mercado 1.800 botellas numeradas. Es un ron exclusivo y de colección que, en un número muy pequeño, se comercializa también en Suecia.
La historia del D.O.C.
Conscientes del valor que tienen los añejos del país en el extranjero, las productoras nacionales de ron se unieron para solicitar al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), que les fuese otorgada la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela (D.O.C.). En 2003, luego de los trámites respectivos, la Denominación fue asignada, certificando no sólo el origen sino también la calidad de los productos. La Denominación de Origen es una indicación geográfica para designar un producto originario de un país, una región o una zona, cuya calidad, reputación y otras características, se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico en el cual se produce, incluidos factores naturales y humanos.
Tapa, fondo y duelas
Las barricas donde se añeja el ron son estructuras elaboradas sólo con madera de roble americano o francés. Primero el roble, de una edad de más de 50 años, es talado. La madera se deja reposar entre tres y cuatro años. Pasado ese período se cortan y arman los barriles. Constan de tres piezas básicas: tapa, fondo y duelas. Las piezas se arman como en un rompecabezas, sin emplear clavos ni pegamentos. Las partes deben encajar entre sí y, luego, al contacto con el alcohol, la madera se hincha lo que genera la presión suficiente para sellar cualquier grieta. Sin embargo, si el calado no fuese perfecto, los orificios pudieran rellenarse utilizando eneas, unas hierbas largas que nacen en los ríos. Escoger entre el roble americano o francés depende de lo que se quiera. Por la porosidad de cada madera, el americano es más dado hacia los destilados, y el francés más hacia los vinos.
Para curiosos
- Una parte del alcohol puro producido por las empresas roneras del país se vende a la industria farmacéutica, y otra parte a la de cosméticos, que lo utiliza en la elaboración de perfumes.
- El Complejo Agroindustrial de Santa Teresa tiene una capacidad de producción anual de 18 millones de litros. En 18 bodegas de envejecimiento reposan 100 mil barriles y 540 toneles de roble en los que se añejan 24 millones de litros de ron.
- Este año Pampero cumplió 70 años de fundado. Para celebrarlo, rindió tributo a 70 venezolanos de destacada trayectoria y de distintas profesiones, entregando una botella personalizada a cada uno.
- Desde la Hacienda Santa Teresa el Libertador Simón Bolívar reiteró su histórica proclama de abolición de la esclavitud en el año 1818.
- Gustav Julius Vollmer, primer dueño de la Hacienda Santa Teresa, contrajo matrimonio con Francisca Ribas y Palacios, sobrina del general José Félix Ribas y prima de Simón Bolívar.
- En su disco The Venezuelan Zinga Son Vol. 1, Los Amigos Invisibles le rinden un tributo al ron nacional en el tema Playa Azul. La letra y la música son de José Luis Pardo y el coro dice: "pásame un ron, ponle limón".