Algunos no tienen idea de cuántas visitas reciben al día; reconocen que enterarse de ese dato despierta muy poco su curiosidad. Pero hay otros que lo saben con precisión y no dudan en utilizar la cifra como una manera de demostrar la trascendencia de su trabajo. Los blogueros, verdaderos creadores de un mundo de información virtual filtrada por la perspectiva personal, asumen con clarividencia que lectores y anunciantes son valiosos para subsistir, aunque todos ellos estiman que la satisfacción que da el sólo hecho de escribir bitácoras en primera persona es el sumo del éxito, por lo menos personal.
Carlos Caridad Montero, autor de Blogacine (www.blogacine.com), un blog especializado en cinematografía, deja claro lo que le importa en lo que respecta a su trabajo: "Más que por la cantidad de usuarios o lectores, me gusta medir el éxito por la calidad del feedback que recibo". Esta definición va en línea con la que maneja Hugo Londoño, autor de Con-café (www.con-café.com), una bitácora especializada en telefonía móvil, quien sostiene: "Te das cuenta de que un blog es seguido por personas porque lo comentan y reaccionan ante lo que publicas. La gente te lo dice todos los días". "Claro está -especifica Caridad Montero- no le resto importancia a los blogs que tienen millones de lectores y generan jugosos dividendos. Si Blogacine fuera uno de éstos, tampoco me molestaría".
Ese sí parece ser el caso de Esquizopedia (www.esquizopedia.com), un blog dedicado a la tecnología, que lleva adelante Inti Acevedo. "En Bitacoras.com, uno de los más prestigiosos rankings de blogs, Esquizopedia aparece como número uno de Venezuela, con un promedio de 160 mil visitas únicas al mes". Una lectoría tan alta como esa es un anhelo para cualquier bloguero. En tal sentido, para María Luisa Ríos, cabeza de Milsabores (www.milsabores.com), blog en el que se habla de gastronomía, es un aspecto vital: "Sin lectores no tendría sentido escribir el blog, y con la publicidad de los anunciantes ofrezco un valor agregado. Los lectores son tan importantes que si no hubiera éxito con ellos tampoco lo habría con los anunciantes".
No siempre está claro el punto de equilibrio cuando se trata de ponderar entre lectores y anunciantes. Para Jorge Gómez Jiménez, responsable de JorgeLetralia (http://jorgeletralia.blogsome.com/), sitio dedicado a la literatura, no hay lugar para la duda: "En mi caso, el blog es, simplemente, una manera de satisfacer una necesidad expresiva, por lo que mi relación con mis lectores es lo más importante. Si vienen números y dinero, bienvenidos sean, pero no es mi prioridad".
Amante de la palabra por sí misma, Gómez Jiménez define el blog como una obra de arte en la que participa el espectador. "Así que los comentarios que escriben tus lectores forman parte de ese libro in progress que es todo blog. Más allá de consideraciones meramente estadísticas, creo que es allí donde radica el éxito de JorgeLetralia, en la relación que me ha permitido establecer con mis lectores. Por supuesto, todo depende de los objetivos del bloguero. Si escribes con la expectativa de obtener beneficios económicos, tienes que prestarle atención a esos asuntos".
UNIRSE A GRANDES MEDIOS... O NO
Inti Acevedo cataloga de "bendición" la democratización del hecho informativo que ha provocado la aparición y auge de los blogs. Como ejercicio visionario, se adelanta y expresa: "Éstos seguirán evolucionando como medios de comunicación y perderán el adjetivo de 'alternativos' porque serán parte de los grandes conglomerados como algo natural, pero, a su vez, permitirán que la información se mueva de un lado a otro de forma más rápida".
Serán tantos y tan especializados que, de acuerdo con Acevedo, "tendrán más poder y preferencia del público que las grandes compañías de medios; una realidad a la que todos irán acostumbrándose poco a poco".
Con menos ganas de apostar a la certeza, Jorge Gómez Jiménez no se aventura a precisar sobre lo que el tiempo futuro decretará de la realidad virtual: "No hay manera de saberlo, pero es de suponer que el blog irá incorporando, cada vez más, herramientas de interacción. Esa es, al menos, la tendencia que puede apreciarse actualmente. Hace cinco años un blog estaba compuesto por tus posts, los comentarios de tus lectores y poco más; hoy puedes ver cómo las redes sociales -Facebook, Twitter y Flickr- van integrándose a la blogósfera y, al mismo tiempo, van generando conductas en su entorno".
Sobre si darán un cambio radical o no en un quinquenio es algo que lleva a dudar a María Luisa Ríos: "Es increíble lo rápido que se desarrolla el campo de la tecnología, pero no tengo idea de qué pasará con los blogs, prefiero pensar, por ahora, en las grandes satisfacciones que me ha dado el hacer uno. Y es lo que espero seguir haciendo en los próximos años, aunque me una a redes sociales como lo he hecho con Twitter".
De algún modo, Ríos coincide con la incertidumbre de Caridad Montero, quien cree que, en líneas generales, los blogs seguirán siendo tal y como son hoy en día, aunque con mayor sentido de comunidad. "Con esto quiero decir que estarán más integrados a grupos virtuales y redes sociales". En lo que sí luce determinante es en el destino próximo de los blogs: "Pienso que muchos pasarán a formar parte de grandes medios tradicionales que necesiten cubrir determinados nichos. Será más fácil para un gran diario comprar un blog que tratar de arrebatarle su nicho de lectores fieles".
TEMÁTICOS Y PERSONALES
¿Están transformándose los blogs en espacios de abordajes temáticos? ¿Han pasado a ser plataformas difusoras de marcas corporativas? ¿Están muriendo en su forma tradicional? "Los blogs difícilmente morirán", defiende Hugo Londoño. "Algunas empresas están adoptando estos canales de comunicación para ser eficientes en la atención al cliente, o en la prestación de servicios. Sin embargo, a pesar de la amplitud temática y el uso corporativo que puede tener un blog, no debe perderse la esencia personal. Esa es su base. Lo que allí se expone siempre lleva el punto de vista de quien lo reseña".
Pero que al blog también se le haya dado un uso corporativo no quiere decir que hayan desaparecido los que aún conservan el espíritu que animaba a las bitácoras en su primera etapa; si bien Caridad Montero estima que, en parte, éstos han sido sobrepasados por los de índole temático. "Claro, cuando uno mira bien, se da cuenta de que incluso en los temáticos la información es tratada desde un punto de vista personal. Y esa personalización del contenido es herencia de aquellas bitácoras que fueron tan populares a principio de este milenio. Yo mismo dejé de escribir mi blog personal para dedicarme a BlogaCine, que, a pesar de ser especializado, tiene un contenido que no está desligado de mi experiencia personal".
Más optimista aún resulta la visión que tiene Gómez Jiménez sobre la trascendencia de seguir haciendo un blog a su completo antojo. Él sugiere a los incrédulos que hablan del desuso del blog personal, darse una vuelta por los índices de Blogger, Wordpress o Tumbar, servidores que soportan cantidades ilimitadas de éstos: "Hay una ebullición que da vértigo, y es lógico, pues la facilidad de su uso los convierte en el camino natural para quien tenga algo que compartir".
EN LA ERA DEL CONTENIDO PERSONAL
Una de las disyuntivas que se plantean muchos respecto a los blogs es si éstos deben permanecer como lo que originalmente son; es decir, bitácoras del mundo de sus autores, o convertirse, al cabo de un tiempo, en una página web.
Para Jorge Gómez Jiménez no existe un escalafón en el que el concepto "página" ocupe un sitial más elevado que el concepto "blog". "Lo que creo -interviene María Luisa Ríos- es que un blog debe ser como su creador considere conveniente. MilSabores es personal porque me gusta que sea así... y también gusta a los lectores". Por su parte, Hugo Londoño considera que el contexto de portal es distante para sus pretensiones: "Un blog en su estructura tradicional me permite seguir 'conversando' con los lectores". Caridad Montero, en un intento por colocarle el punto a la i, menciona que hace casi cuatro décadas, el realizador francés François Truffaut imaginó que el cine del futuro sería un acto personal. "Con los blogs, con las herramientas digitales y con la democratización de los medios de producción, ese futuro parece haber llegado. Uno hace la película en casa y en cuestión de minutos puede exponerla a través de su blog, o de su canal en YouTube, o colgarla en su perfil de Facebook. Estamos pues, en presencia de lo que profetizó Truffaut: la era del contenido personal".
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